¿Cómo sería México sin el INE?
¿Cómo sería México sin el INE?
La respuesta es simple: sería un país donde las elecciones estarían totalmente controladas por el gobierno y donde el “gran elector” o el único arbitro sería el Presidente de la República.
La nueva credencial electoral del nuevo instituto perdería el valor y el significado que hoy tiene. El régimen nos obligaría a sacar el “carné de la patria”, –como los venezolanos–, para controlar y cooptar el voto.
El Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC) –nombre del nuevo INE– impondría un calendario electoral a conveniencia del gobierno. Postergaría o adelantaría las elecciones a conveniencia, podría fraccionar las intermedias y autorizarlas solo en aquellos lugares donde Morena tuviera posibilidades de ganar.
El INEC, controlado por el presidente, cerraría el registro electoral y dejaría de emitir credenciales de elector si considera que representa un riesgo aumentar el número de votantes.
También inhabilitaría partidos y candidatos opositores cuando considere que constituyen un riesgo para el partido oficial.
La reforma electoral de López Obrador busca desaparecer a los partidos de oposición para convertir a Morena en partido único. Luego vendría la prohibición de coaliciones, la creación de nuevos partidos político y de Asociaciones Políticas Nacionales para enterrar a la oposición.
En caso de celebrarse elecciones, el Ejército y el crimen organizado –aliado de Morena– estarían resguardando las urnas para garantizar que el voto favorezca al partido del presidente.


