Levantar la estatua de Calderón es una obligación

El personaje me aludió y concluyó la pregunta con algo que, en efecto, he repetido:
Para mí es inexplicable, atroz, que la Presidenta consienta que la estatua del expresidente de México permanezca tirada en el piso del Centro Cultural Los Pinos.
Porque ahí está:
14 meses, abandonada, pudriéndose.
La Presidenta no quiso responderle, pero no ocultó su encono con el panista al que detesta, el que les ganó la elección de 2006.
Lo descalificó con el epíteto de costumbre: un traidor que dejó una estela de muertes —traidor y asesino—.
“Ese es su legado”, concluyó.
Podría parecerme un embate impropio de una estadista que predica el respeto y el humanismo, pero ese no ha sido el punto de mi crítica.
Me he concentrado en la responsabilidad pública.
La estatua se encuentra dentro de un espacio cuyo cuidado corresponde a la Secretaría de Cultura del gobierno federal.
Por eso, lo que ocurre es una barbaridad.
- El gobierno no es dueño de Los Pinos ni del patrimonio que ahí se resguarda.
- Maltratar así la estatua constituye un abandono inadmisible de responsabilidades.
Un desprecio por lo público.
Sólo por eso tendrían que haberla levantado hace mucho tiempo.
Es su obligación.


