
Caracas, Venezuela.-
¿Les platico? ¡Arre!
Recapitulando:
El dinero venezolano aportado por Chávez al modelo de expansión del castrismo basado en terrorismo político, secuestró a las democracias del continente americano a partir del siglo XXI.
El Foro de Sao Paulo formado por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, aglutinó a países como México, que irresponsablemente se aprovecharon de llegar al poder democráticamente, para buscar eternizarse.
Todo comenzó con la dictadura de Cuba en 1959.
Los narco Estados buscan consolidarse con acciones como la reforma constitucional promovida por Sheinbaum, que pretende apoderarse de las elecciones de 2027, a costa de sus mismos socios políticos, PT y PVEM, que amenazan con votar contra la intención de desaparecer a los legisladores plurinominales y reducir los fondos públicos a éstos, mientras se los aumentan a MORENA.
Pero ni todo el petróleo de Venezuela usado como moneda de cambio, bastó para financiar campañas políticas en México, Colombia, Honduras, Nicaragua, Bolivia, Brasil, Perú, Ecuador y Chile.

Cuando dejó de ser suficiente, entró el dinero de los narcos, comandados por el Cartel de los Soles de Venezuela y apoyado por los de México, que controlan más del 50% del territorio mexicano, según la contra-inteligencia de EEUU.
Aparece el terrorismo político electoral.
Por un lado, las armas del crimen organizado y por el otro las trampas de gobiernos como el de Petro en Colombia, López Obrador en México, Daniel Ortega en Nicaragua, Boric en Chile, Xiomara Castro en Honduras y por supuesto, Lula da Silva, que salió de la cárcel a la presidencia del país más poblado de América: Brasil.
De hecho, el crimen organizado es el socialismo del siglo XXI.
Entonces, en el hemisferio se produce una confrontación que no es derecha contra izquierda; ni los países desarrollados (EEUU, Canadá, Panamá, Costa Rica) contra los infra desarrollados (Haití, República Dominicana, México y todos los demás); que no es primer mundo contra el tercero, sino el crimen organizado que emprende una guerra híbrida, definida como cualquier tipo de agresión destinada a tomar el control de gobiernos que llegan al poder democráticamente.
¿Y cuáles son esos medios?
- Migración forzada de cubanos, venezolanos, mexicanos y centroamericanos hacia EEUU, administrada como un mecanismo de agresión no solo hacia las tierras de Trump, sino a otros países como Panamá, Colombia, Perú, Argentina e incluso a Europa.
- Narcotráfico, mediante cocaína y fentanilo, que hacen de México la gran plataforma para llevarlos a EEUU. Se transnacionalizan las Maras Salvatruchas (expulsadas de El Salvador por Bukele), el Tren de Aragua, el Cartel de los Soles -de Venezuela- y las bandas mexicanas, como la de Jalisco Nueva Generación y las de Sinaloa.
- Trata de personas.
- Tráfico de armas.
- Ataques cibernéticos para descontrolar y desanimar a la población, buscando controlarla mediante millonarios gastos en redes sociales, influencers, tiktokeros, feisbuqueros, chateros y medios de comunicación infiltrados por el crimen organizado.
Esto da lugar a pueblos secuestrados en México, Colombia, Nicaragua, Venezuela, Honduras, Chile, y en el resto -incluyendo a EEUU (nuevo alcalde de NY)- pueblos amenazados por este sistema de agresión, que ha sido identificado plenamente por el gobierno norteamericano y de ahí la "extracción" de Maduro... más las que podrían ocurrir...
Entonces, la democracia se está defendiendo. Ha identificado al enemigo: el crimen organizado.

