Nuremberg, por su nombre, es el lugar que se convirtió en notorio por celebrar los Juicios de Nuremberg posterior a la Segunda Guerra Mundial para llevar a la justicia a prominentes figuras de 3er Reich a ser enjuiciados por crímenes de guerra.
La historia se centra principalmente en la relación entre el doctor Douglas Kelly (Remi Malek) y Hermann Göring (Russell Crowe) mientras funge como psiquiatra del ejército encargado de vigilar en la cárcel a los prisioneros nazis, que no se suiciden.
Es un estire y afloje, una pequeña guerra de nervios entre los dos centrales para ver quien puede imponer su voluntad, con Göring firme en su convicción que él no tuvo nada que ver con los campos de exterminio y el Dr. Kelly intrigado en la figura que defiende al 3er Reich a capa y espada.
Por otro lado, está el ministro de la Suprema Corte de los EUA, Robert H. Jackson (Michael Shannon) que encabeza a la delegación encargada de que sean declarados culpables las figuras nazis, para que no sean vistos como héroes o mártires.
Aquí la figura que encarna Crowe es pan comido para él y logra una muy interesante interpretación del Mariscal Hermann Göring, figura arrogante, colocada a la mano derecha de Hitler y aún encarcelado, desafiante a las fuerzas vencedoras.
No estoy muy de acuerdo con la figura del Dr. Kelly a cómo la maneja Malek y simplemente él como actor está rodeado de mucha figura de mucho peso que lo opacan feamente.
De hecho, la película recrea de manera muy breve, demasiado breve y simplista estos juicios, condensando todo a una sola sentada a Göring contra el mundo cuando los juicios duraron de noviembre de 1945 hasta el 1 de octubre de 1946.
La película tiene muchos momentos interesantes sobre todo el manejo del ministro Jackson de como va armando su caso contra Göring y la mera verdad, Göring era mucha pieza para un solo hombre por lo que la película va armando este encuentro climático pieza por pieza.
Se conoce la conclusión y las consecuencias, pero ver las dudas de qué ocurría en ese momento meses después de la guerra y si era correcto llevar o no a juicio a esos criminales y si era correcto enjuiciarlos o mejor fusilarlos de una vez por todas.
El director James Vanderbilt (guionista de Scream 7, Scream 6) trabajando su guion, logra interesantes momentos intimistas entre Göring y el doctor pero a pesar de la duración del filme, hay mucha instancia que se pudo aprovechar, permitir que se luciera más la relación entre doctor y prisionero.
Pero se desvía por el lado sentimental de dar un vistazo a la esposa e hija de Göring y la revelación de que está cayendo bajo el hipnotismo del Mariscal, imponiendo su figura.
Mucho rollo que por igual recibe una conclusión vertiginosa, tanto del juicio a cómo es diseñado el personaje del doctor y cómo el realizador Vanderbilt cierra al personaje en el filme sin pena ni gloria.
Producción interesante por los temas que toca, los personajes que maneja de manera fuerte, descriptiva y visual.

