Los Extraños Capítulo 3 (The Strangers Chapter 3/ España, EUA/ 2026)
De esas veces que uno da gracias de que “por fin se terminó todo”.
Es lo que se piensa cuando se ve Los Extraños Capítulo 3, obvio la tercera película de la trilogía que trató de revivir la película de terror del 2008.
La trama abre con el asesinato de una mujer “X” que llega al pueblo de Venus “tres años antes” a manos de los extraños y pasa inmediatamente a dar continuidad al cierre de la segunda parte para ver como sigue la pesadilla de Maya (Madelaine Petsch), luego de matar a Chica Poster, percatarse que el sheriff del pueblo tiene algo que ver y que Espantapájaros da la cara como Gregory (Gabriel Basso), la chica se siente mas aislada que nunca y sin posibilidad de terminar la pesadilla que está viviendo.
Esta tercera parte es un desastre total como secuela, franquicia y película.
De la primera parte donde los extraños comenten sus horrendos crímenes, la segunda cinta inserta el punto de que el trío tiene una razón de existir como acosadores asesinos de incautos.
Los habitantes del pueblo tienen mucho que ver en lo que sucede en Venus y obvio, el Capítulo 3 va a escalar todo, no a nivel terror, sino a una tremenda exageración más allá de lógica alguna del género.
Los Extraños Capítulo 3 quiere a como dé lugar dejar por asentado que hay razones de por qué se cometen los asesinatos, y que Venus como localidad maneja un pacto con el diablo porque las víctimas sólo son extraños ajenos a la población.
Esta tontería de hecho termina desde el Capítulo 2 cuando los asesinos comienzan a hacer limpia general de todo aquel que se les atraviese.
Y en la tercera parte ya no es los extraños fríamente asesinando, es un grupo de locos matando a mansalva, sumando una dotación exagerada de candidatos a ser víctimas que llegan para caer en las garras de los dementes asesinos.
Pero lo que a fuerzas quiere establecer, ahora sí, el director Renny Harlin, es que hay una atracción hacia la violencia y que la naturaleza violenta del hombre o mujer puede aflorar en el que sea.
Esto pudo haber funcionado en una película que específicamente haya querido tratar esto, pero no en una cinta que quiere saltar de tratados de psicología infantil para desembocar en psicosis masiva donde todo un pueblo está rendido a la violencia de los locos que habitan entre ellos.
Esa insistencia de insinuar que se está realizando una película profunda al dar nombre y apellido de los asesinos, nada mas falto proporcionar el INE de ellos, no la hace inteligente.
Ni tampoco ofrecer que nada de lo que fuimos testigos en las tres películas hubiera pasado si Maya desde un principio hubiera permitido que floreciera su instinto primordial de violencia que, según los extraños, llevamos todos por dentro.

