Cuatro años y no logra callar a los “perros”
López Obrador siempre lo tuvo claro: su dictadura sólo podría tener éxito si lograba cortarle a la democracia cuatro patas.
Tener bajo su control al Congreso, a la Corte, al Ejército y a los medios de comunicación.
Los tres primeros ya los tiene maniatados, pero le falta la prensa. En los noticieros de radio y televisión se siente cada vez más la mano represora del gobierno.
Conductores, otrora críticos, navegan en las aguas tibias de la opinión difusa.
La Corte acaba de tomar una decisión que pone en las fauces de los chacales la posibilidad de perfeccionar la “ley mordaza". Ahora tocará a la mayoría de Morena en el Congreso radicalizar la Ley de Telecomunicaciones para dar gusto a un presidente que odia a la prensa crítica.
Si los ministros aventaron carne cruda a las bestias es por algo. López Obrador y su banda de radicales culpan a los medios disidentes de su fracaso y tienen prisa de encontrar la forma de acabar y callar para siempre a las voces criticas.
En las alcantarillas de Palacio Nacional trabajan en la confección de un disfraz. Ponen a la censura ropajes de libertad para ocultar que la socavan. Dicen que quieren proteger los derechos de las audiencias cuando en realidad buscan coartar la libertad de expresión e información.


