Cumbres Borrascosas (Wuthering Heights/ EUA, Inglaterra/ 2026)
Cumbres Borrascosas, uno de los clásicos de la literatura del siglo 19 escrito por Emily Brontë recibe un nuevo tratamiento ahora en manos de la realizadora Emerald Fennell con Margot Robbie y Jacob Elordi a la cabeza del reparto.
La historia es sobre los lazos sentimentales entre Heathcliff (Elordi) y Catherine Earshaw (Margot Robbie) que desde chicos viven precisamente en el predio Cumbres Borrascosas en Inglaterra de 1845.
Lazos que son imposibles de consumar por las diferencias sociales entre ambos.
El drama surge entre rechazos y mala fortuna que separa a ambos por años hasta que Heathcliff regresa a la casa, adinerado y con posición social, mientras que Cathy se halla casada con un rico vecino de la zona.
Esta versión de la directora Fennell, guionista de Barbie y Hermosa Venganza (Promising Young Woman, 2021) es una revisión del escrito original al revés volteado de todo lo que ofrece el texto literario.
La película elimina todo rastro de la crítica social de Emily Brontë que le tocó vivir a ella en pleno siglo 19, presentado de forma muy light y superficial en el filme y que la mera verdad, hoy ha renacido ese clasismo y racismo señalado en su libro.
El libro cruelmente señala que esas divisiones sociales, escalafones impuestos a hombres y mujeres hacen que Heathcliff y Catherine están sentenciados a no poder consumar su amor y esa es la tragedia del cuento.
Muy estilosamente la realizadora Fennell da un vistazo muy rococó del siglo 19, con muchas incongruencias sociales, muy azucarado y a la vez aderezado con sacarina y splenda, aunque la ambientación es muy bien fotografiada y ambientada a lo que se ve en la pantalla grande.
Eso sí, a veces parece que estamos viendo su Barbi con todo y chistes extraños, fantasías eróticas y sexuales, todo sacado de contexto porque el filme tal cual debería ser todo un drama por las situaciones imperantes.
El problema es lo que he señalado de Hollywood y sus escritores, que simplemente se quedan encerrados en el mismo cuarto y las ideas se van pasando de uno a otro.
Cumbres Borrascosas parece ser una temporada paralela de la serie Bridgerton de Netflix, simplista en su narrativa (úsese, tírese y lo que sigue) que también en su inicio tenía esa intención de ser una crítica de la aristocracia inglesa, pero opta mejor por contar simples cuentos y romances.
Simplemente Emerald Fennell se fue por lo fácil trabajando su propio guion: rasuró y eliminó a la mitad de los personajes, quitó los resentimientos entre clases sociales y mandó a la mínima expresión que el odio y la venganza puede anteponerse sin problema alguno al amor entre un hombre y una mujer destinados a enamorarse, pero condenados a jamás consumar el amor.
Fennell opta por el cuento de que en su versión sí, debieron siempre consumar su amor y para verse inteligente en un momento dado nos señala que estamos viendo una tragedia estilo William Shakespeare tipo “Romeo y Julieta”.
O sea, al diablo con la intención de Emily Brontë y su libro, estamos viendo la versión de Fennell de una tragedia montada con los parámetros modernos de Hollywood.
No, mas bien dicho parece la telenovela de Televisa “El Pecado de Oyuki” llevada a los páramos de Yorkshire en Inglaterra.
Efectivamente, lo que vemos en esta adaptación de Cumbres Borrascosas es más una telenovela realizada al vapor de la plataforma Vix, mezclada con una buena dosis de las clásicas revistas ilustradas, “Lágrimas, Risas y Amor”.

