De 8 y 8.5 de calificación en la escuela, a empresario de talla mundial
Les platico: hoy que vi a mi amigo Gustavo, parecía un chiquillo, tan güerco como los alumnos del Conalep que hoy lleva su nombre, a quienes mencionó como sus hijos adoptivos.
La ceremonia tuvo lugar en el plantel que antes se llamaba Conalep San Nicolás y que ahora lleva su nombre.
Justo honor a quien honor merece.
Su mensaje fue dos veces bueno, siguiendo la máxima que cataloga así todo mensaje destacado por su contenido y por su brevedad.
Ahí estuvieron las máximas autoridades del Conalep.
Extrañé la presencia de la nueva Secretaria electa de Educación Pública de NL, del gobierno de Samuel García, al menos no la vi ni en el estrado ni en las primeras filas.
Por supuesto que no iba a ir la del Bronco y de la SEP-NL que felizmente ya se va, María de los Angeles Errisuriz Alarcón.
Bastante ocupada ha de andar para justificar los descomunales desfalcos que le he exhibido. Lean el artículo en cuestión:
Ese fue un agregado “educativo” nomás para hacerle notar a Samuel, que así como se apersonó como gobernador electo anoche en la toma de protesta de Miguel Treviño, a lo mejor pudo haberle pedido a Sofíaleticia Morales Garza que asistiera a la ceremonia en el Conalep, en su calidad de titular electa de la SEP-NL, por tratarse del personaje de quien aquí me ocupo.
Ni ella ni Samuel fueron, pero sí Bárbara Herrera de Garza, quien junto con Gustavo, es una de las más importantes benefactoras de dicho instituto.
Bárbara es esposa de Armando Garza Sada, presidente del Consejo del Grupo Alfa.
Los mensajes de ambos están al final de este artículo, por lo tanto, sobra mencionar algunas partes de sus palabras.


