De la emoción a la devoción y de ahí a la decepción

Les platico:
Esa fue la ruta que siguió López Obrador desde sus años de eterno candidato a la presidencia al momento actual, cinco años después de haber logrado su objetivo.
Quienes aspiran y suspiran por sucederle en el poder, dan muestras de llevar la misma ruta.
Unos más que otros, pero por ahí transitan.
Xóchitl.
Emociona ver a Xóchitl Gálvez detonar como cohete una popularidad que ni ella misma imaginaba.
Su truco fue arrebatarle las banderas de léxico y atuendos costumbristas a quien las enarboló exitosamente desde hace seis años.
Los seguidores de la senadora panista pasaron ya de la etapa de la emoción, a la devoción.
Casi la veneran en sus presentaciones personales.
Pero cuando la popularidad escala el punto más alto, viene lo bueno. ¿Qué sigue para ella?
Si no cambia sus banderas va a terminar envuelta en ellas para arrojarse al vacío como sucedió con Juan Escutia.
No ocupamos a héroes, pues éstos lo son porque se mueren.


