De lo paupérrimo a lo ridículo
200 años de nada.
El mago del ilusionismo, el de la troca prestada por el vecino de San Pedro, planea actividades para festejar el nacimiento del Nuevo Reino de León.
La separación tácita del enriquecido estado platero de San Luis Potosí.
Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León, sume la guerra de Texas por los anexionistas de las 13 colonias inglesas.
Mr. Troka naranja, mal informado en datos históricos, gastará carretadas de las arcas estatales, en bailables, acordeones, conciertos, intervenciones culturales con su socia Melissa Segura.
Pasan por alto los dos, bueno solo no les interesa enlodar a los herederos de Santiago Vidaurri. Poderosos empresarios con hectáreas de buena fortuna.
En las épocas valientes de Benito Juárez, el gobernador Vidaurri operó políticamente a favor del Imperio de Maximiliano.
La orden de ejecución en la capital del país la cumplió el General Porfirio Díaz.
Las consecuencias de la bravata Vidaurrista construyó la verdadera forma del estado de Nuevo León.
Celebrar los 200 años es viajar a 1824. Apenas consumada la independencia de México.
En un país de criollos, pocos mestizos, indios y esclavos afromexicanos.



