
¿Les platico? ¡Arre!
Es costumbre que las embajadas sean utilizadas por los presidentes en turno, para exiliar, premiar o quedar bien con personajes cuyas lealtades están por encima de sus capacidades.
La homogeneidad tribal crea vínculos indisolubles, de ahí las mutaciones políticas e ideológicas de algunos, como Tatiana Clouthier, que arrastra a cada paso el legado de su padre, el venerado Maquío.
Primero panista; luego perdió con el PANAL -Partido Nueva Alianza- la alcaldía de San Pedro Garza García en el año 2015; después se pasó a MORENA como coordinadora de campaña de AMLO y ahí sigue, dando tumbos.
Ahora es titular del Instituto de Mexicanos en el Exterior y ni las manos metió para evitar las despiadadas tara$cada$ que sufrieron nuestros heroicos paisanos a su paso por aduanas y carreteras del País, en diciembre pasado.
Resulta que ahora quiere ser gobernadora de NL por MORENA. No se ría, por favor.
La injusticia que comete Juan Ramón de la Fuente, secretario de Relaciones Exterior, se personifica en Francisco de la Torre, a quien después de 27 años de experiencia, le hizo justicia la transformación, al ser designado embajador de México en Indonesia.
Pero en la misma ceremonia que presidió en el Senado el nefasto Gerardo Fernández Noroña, recibió su nombramiento como embajador de México en Italia, algo que se llama Genraro Lozano, sin más mérito que haber sido empleado de Emilio Azcárraga Jean, con quien la presidenta Sheinbaum evidentemente quiere quedar bien.


