Del «Huachicol Fiscal» al Apocalipsis Semanal

Ernesto Pompeyo Cerda Serna DETONA® Una Crónica Dialéctica del Panglossismo de Estado y el Doomerismo de Ramón Alberto.

Por Ernesto Pompeyo Cerda Serna
Ernesto Pompeyo Cerda Serna
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La historia del poder es la historia de un cirujano plástico obsesionado con el perfil derecho de su paciente, asegurándose de que quede bien estirado y sin arrugas, aunque por detrás se esté cayendo a pedazos.

Tras publicar mis apuntes sobre Ramón Alberto Garza, algunos lectores me señalaron con razón que si últimamente tenía yerros también tenía aciertos.

También les comenté que vieran la saga completa:

Hay una parte donde se hace un análisis de su época de periodista de investigación, uno de los que descubrieron el contrabando de combustibles y creó la frase «huachicol fiscal». 

Si bien el periodista ha tenido desatinos monumentales en sus predicciones, también se debe «contar lo bueno» y no «solo lo malo» de su trayectoria. 

Esta acotación me obligó a reflexionar. 

El periodismo actual no puede entenderse sin sus contradicciones. 

Por ello, es necesario armar una crónica dialéctica, objetiva y satírica que exponga cómo la verdad en México se debate entre dos extremos igualmente ridículos, el optimismo obligatorio de Palacio y el mesianismo catastrofista del militante de las ocho columnas.

Acto I: El Pangloss de Estado y la Anestesia Ilustrada

En 2016, el quirófano de la mercadotecnia mexicana parió una criatura conceptual inolvidable:

«Lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho».

Detrás de este eslogan de Enrique Peña Nieto no había un filósofo motivacional, había un mecanismo sofisticado de biopoder. 

Michel Foucault, fumando un cigarrillo invisible en el fondo de la sala, habría sonreído: el poder no solo reprime con la policía, sino que produce la verdad que le conviene. 

Exigir «contar lo bueno» es el arte de decretar qué fragmento de la realidad tiene derecho a existir y cuál debe ser sepultado bajo la alfombra del olvido. 

Aquí es donde Voltaire, con su novela Cándido, entra a la redacción a romper los teclados.

El doctor Pangloss, célebre personaje de Voltaire, repetía en medio de pestes, ejecuciones y terremotos que vivíamos en «el mejor de los mundos posibles». 

En el México posmoderno, Pangloss mudó de piel: 

Dejó los trajes a la medida de la vieja guardia adicta a las redacciones tradicionales y se puso el chaleco de Morena para mudarse a las conferencias matutinas.

Para el pensador ilustrado, imponer un discurso optimista frente a la desgracia no es amor por la patria, es una burla hipócrita y una anestesia intelectual que los gobernantes utilizan para esconder su propia incompetencia y evadir sus responsabilidades. 

Es la política del avestruz con presupuesto publicitario. 

Si los hospitales padecen desabasto médico, nos piden mirar los kilómetros de vías de tren; si la violencia ruge en las carreteras, nos invitan a celebrar el aumento de las remesas como si fuera un logro local. 

La sátira de Voltaire desnuda al gobernante: el optimismo obligatorio es el escondite favorito del poder.

El Pangloss de Estado:

  • Discurso: «Vivimos en el mejor de los mundos»
  • Mecanismo: Anestesia

El Sindicato de la Catástrofe:

  • Discurso: «El colapso total ocurre el próximo lunes»
  • Mecanismo: Clics de Pánico

Acto II: La Otra Cara – El Sindicato de la Catástrofe (El «Doomerismo» de Ramón Alberto)

Pero la dialéctica exige mirar al monstruo del espejo de enfrente: el periodismo del Apocalipsis Perpetuo. 

Si en las mañaneras del gobierno el Palacio es el templo de Pangloss, la oposición y el periodismo de «ocho columnas» o en redes a menudo se convierten en el Sindicato del Desastre.

Aquí es donde el Síndrome de Casandra de Ramón Alberto Garza muta hacia un Mesianismo Catastrófico, mejor conocido en la era digital como «Doomerismo». 

El mito original nos dice que Casandra recibió el castigo de los dioses por su soberbia, predecir el futuro con total exactitud pero enfrentar la frustración eterna de que nadie creyera sus advertencias. 

La versión moderna de Ramón Alberto sufre un doble revés: no solo padece la frustración de no ser creído, sino que la propia realidad desmiente sus profecías una semana sí y la otra también.

En su visión del poder de la presidenta Claudia Sheinbaum, el país es un terreno baldío donde nunca sale el sol. 

Para esta facción de la que Garza se ha vuelto un estandarte en plataformas digitales, la inflación siempre destruirá la Navidad, las fricciones de pasillo equivalen a una «guerra civil» inminente y cualquier indicador económico positivo es, sospechosamente, un error de cálculo o una conspiración de Estado.

Caer en la adicción de «solo contar lo malo» no es un ejercicio de contrapoder ni de objetividad, es otra forma de producción de verdad distorsionada. 

Convierte la crítica legítima en un negocio de clics de pánico, donde la realidad solo es real si sangra, si asusta o si confirma que la presidenta en turno va a renunciar el próximo martes. 

El periodista que en su juventud cosechó reconocimientos por descifrar con datos duros la estructura criminal del «huachicol fiscal», hoy parece consumir el combustible adulterado de sus propios rumores de búnker.

Ernesto Pompeyo Cerda Serna
Correo: cerda999@hotmail.com Contador Público y Auditor. Socio del Despacho D. E. C. y Miembro del Despacho Internacional PKF North American. Autor de los libros. Adiccionario Político. Kratologia. Literatura y Poder.