Del traje al riesgo público: Por qué los empresarios tropiezan cuando quieren Gobernar (Y qué significa la llegada de Regio Poder)


Llegan con discursos de eficiencia, con promesas de “ordenar la casa” y con la idea de que el gobierno es simplemente una compañía mal administrada.
Pero una y otra vez, la realidad termina por desmentirlos.
La política no es una junta de consejo.
La política es territorio, conflicto, historia, heridas, emociones, comunidad.
Es proximidad humana.
Y ahí es donde los modelos empresariales suelen quebrarse.
En este contexto surge Regio Poder, una organización impulsada por empresarios y liderazgos privados que plantea la formación de “nuevos líderes ciudadanos” y una mayor participación de la sociedad en temas públicos.
Una iniciativa presentada como fresca, disruptiva y apartidista, pero que ya ha generado ruido, suspicacias y tensiones con las autoridades electorales.
Su mensaje es atractivo: Nuevo León merece más, urge involucrarnos y hay que formar liderazgos preparados.
Pero su irrupción también expone una tensión vieja: el intento del empresariado por incidir en la vida pública sin comprender del todo el terreno en el que están pisando.
Porque aquí está la verdad incómoda (la que casi nadie les dice): los empresarios fracasan en política no por falta de dinero, sino por falta de legitimidad y sensibilidad política.






