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1.
Ah, pero que no caiga dos puntos la Bolsa de Valores porque es noticia de siete columnas en los principales diarios de circulación internacional, denunció el entonces Papa Francisco, el 29 de agosto del 2023. Ya se había referido a este hecho al criticar la globalización de la indiferencia, la cultura del descarte.
“Se nos va a endurecer el cuello de tanto mirar al otro lado para no ver esta situación”, remató.
2.
Pues en el centro de Monterrey acaban de fallecer dos personas, encontradas en plena vía pública, y parece que por hipotermia, y sí, sí lo publicaron los diarios locales, aunque con notas perdidas en sus páginas interiores.
Fueron más importantes otras minutas, como que el Metro no estará listo para el mundial, o la ¿exitosa? llamada de Sheinbaum a Trump para que desista de incursionar en nuestro país persiguiendo narcos y políticos, o el pleito entre los poderes ejecutivo y legislativo por el presupuesto.
El que mueran dos hombres en situación de calle no fue relevante.
3.
Me llamó la atención, sin embargo, un comentario del reportaje:
“Los cuerpos de auxilio informan que los fallecidos recibieron cobijas, bebidas y alimentos calientes, pero se negaron a ser trasladados a los albergues activados desde el pasado fin de semana”.
Lo importante pasó a ser si habían muerto a causa del frío o por otros motivos -no se encontraron signos de violencia-, y se desprende del texto que no aceptaron la ayuda ofrecida.
Más allá de que repugna la indiferencia y familiaridad con la que asistimos a estas tragedias, brotan necesariamente unas preguntas: …
4.
… ¿estaban las autoridades civiles obligadas a ubicarlos en los refugios, aún en contra de su voluntad? ¿se excederían en sus funciones si así lo hicieran? ¿pudieron haber hecho más para evitar esas muertes? ¿hasta qué punto al Estado le compete defender la vida de sus ciudadanos, inclusive sin su consentimiento? ¿y los transeúntes y automovilistas que pasaron por esas calles? -uno falleció en el cruce de Padre Mier y Rayón, y el otro en la esquina de Villagómez y cinco de Mayo-: ¿sólo observaron y siguieron su camino, como en la parábola del Buen Samaritano?