La circularidad: desafíos para México

Carlos Gómez DETONA® La circularidad pareciera un concepto innovador, propio de la agenda ambiental del siglo XXI. 

Por Carlos Jesús Gómez Flores
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Economía circular.
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Sin embargo, su raíz es antigua. 

Mucho antes de que existiera el término “economía circular”, las sociedades tradicionales ya operaban bajo principios de aprovechamiento total, reparación, intercambio y regeneración. 

En comunidades agrícolas mesoamericanas, por ejemplo, los ciclos de cultivo, descanso de la tierra y reutilización de materiales eran prácticas esenciales para la supervivencia, la circularidad era una necesidad.

Con la Revolución Industrial, este equilibrio se rompió, el modelo lineal que aprendí de cerca en el Foro Latinoamericano de Ciencias Ambientales (FLACAM) entre 2005 y 2006 y que significa extraer, producir, desechar, se convirtió por mucho tiempo en el patrón dominante. 

Fue entonces que aparecieron los primeros pensadores que cuestionaron la insostenibilidad del crecimiento ilimitado,a mediados del siglo XX, autores como Kenneth Boulding introdujeron la idea de la “economía del planeta cerrado”, sosteniendo que los recursos no podían sostener un modelo lineal indefinidamente. 

Luego, Walter Stahel y Genevieve Reday propusieron el concepto de “economía de desempeño” y los ciclos de vida prolongados, sentando bases para lo que hoy se conoce como economía circular. 

En paralelo, corrientes como la ecología industrial, el pensamiento sistémico, el diseño regenerativo y a partir del 2009 la economía verde, reforzaron la idea de que los sistemas económicos debían imitar los ciclos naturales. 

En la CANACINTRA nacional el 2012 se creó el sector industrial de Economía Verde del que fui su primer presidente.

Hoy, la economía circular se ha convertido en un marco estratégico para gobiernos y empresas. 

En México, su relevancia para el sector empresarial es alta, las empresas encaran presiones crecientes: 

  • Consumidores más conscientes.
  • Inversionistas que exigen criterios ESG, cadenas globales que requieren trazabilidad y regulaciones ambientales cada vez más estrictas. 

Adoptar modelos circulares no solo reduce impactos ambientales; también mejora la eficiencia operativa, disminuye costos de insumos, abre oportunidades de innovación y fortalece la competitividad. 

Para sectores como manufactura, alimentos, construcción y automotriz, la circularidad ya no significa un valor agregado, sino un factor de supervivencia.

En este contexto surge la Ley General de Economía Circular (LGEC) en México, para guiar el establecimiento de un marco nacional para transitar hacia modelos productivos más sustentables. 

La ley tiene potencialidades importantes, impulsa la responsabilidad extendida del productor, promueve la valorización de los residuos y la innovación tecnológica, también abre la puerta a nuevos mercados de reciclaje, simbiosis industrial y diseño circular.

Sin embargo, su implementación presenta desafíos muy significativos. Uno de los principales es la falta de claridad operativa, la ley establece obligaciones generales, pero deja vacíos en los mecanismos, plazos y criterios técnicos. 

Esto genera incertidumbre regulatoria, especialmente para MiPymes que no cuentan con recursos para interpretar o anticipar cambios normativos.

Otro gran conflicto es la coordinación institucional porque la circularidad requiere la colaboración entre municipios, estados, federación y sector privado, lo que es difícil dado que la infraestructura actual de gestión de residuos es desigual e insuficiente. 

Existe un verdadero riesgo de que esta ley se convierta en una plataforma declarativa sin instrumentos económicos que propicien la transición.

A pesar de estos retos, la LGEC representa una oportunidad. 

México puede posicionarse como un referente regional si logra articular políticas públicas, innovación empresarial y participación ciudadana, se trata de construir un modelo de gobernanza. 

La circularidad no es solo una estrategia ambiental: 

Es una forma de replantear la relación entre economía, recursos y bienestar, en realidad, es un retorno —con herramientas modernas— a una sabiduría ancestral, la de entender que todo sistema sustentable debe funcionar en ciclos, no en líneas rectas.

Carlos Bernardo Garza, director de finanzas del grupo Promotora Ambiental me externó que: 

La nueva Ley General de Economía Circular carece de incentivos fiscales y subsidios que apoyen realmente a las empresas y municipios a adoptar las iniciativas que esta ley prevé de manera escalonada. 

Al parecer pareciera que todo lo dejan a expensas de que la IP cubra el costo de implementar la transformación circular”.

El próximo miércoles participaré en un foro sobre Economía Circular organizado por la CANACINTRA Delegación Coahuila, Sureste, en la Universidad Carolina, de la que soy consejero. 

Allí veré a personas muy comprometidas con el necesario cambio cultural que necesitamos para aprovechar los recursos naturales de manera consciente y respetuosa. 

Además de mis raíces en Marín, e Higueras Nuevo León, tengo raíces familiares ancestrales en Saltillo, Parras de la Fuente, Viesca, y la que fuera Hacienda de Patos en Coahuila.

Pero a decir verdad mis ancestros de estos lugarestenían líneas familiares comunes, dentro de un mismo círculo sefaradita.  

Carlos Jesús Gómez Flores
Vicepresidente del Foro Latinoamericano de Ciencias Ambientales desde el 2020. En 2023 obtuvo el reconocimiento por parte de Forbes como una de las treinta mentes más sustentables de México y el nombramiento de Embajador para la Paz por parte de Universal Peace Federation. Consejero binacional de Fuerza Migrante. En junio de 2024 fue investido con la Orden de Caballero Águila, Grado Tlacaelel.