Día Internacional de Teotihuacán

Sabe los pasos que debe tomar en cada proyecto que emprende y los encamina con precisión y creatividad.
El pasado viernes 20 de marzo logró reunir en el municipio de San Juan Teotihuacán, Estado de México, a notables empresarios, a protectores de arte precolombino, a académicos y a personas de la organización Ilumina Colombia.
También acudieron personas dedicadas a la promoción del turismo.
Ese día a las 8:40 horas inició la estación de primavera, día pleno de símbolos.
Conozco al ministro desde el 2018, me ha acompañado incluso a Bustamante, Nuevo León, y a ceremonias civiles en Chiapas como el casamiento de mi ahijado Miguel Ángel Muñoz Luna, notable cronista municipal de San Cristóbal de las Casas con mi ahijada Natalia Delgado nieta de los ilustres historiadores Celso Garza Guajardo y de María Luisa Santos Escobedo.
También me acompañó al apadrinamiento de un grupo de doctores en mediación en la ciudad de Monterrey.
Es una persona que sabe utilizar precisamente una mediación magistral para articular los talentos de personas y las capacidades de instituciones para lograr grandes cometidos.
Su proyecto de “Teotihuacán, Valle de los Dioses” es algo muy superior de lo que les comentaré un poco pues Olivares Novalez abriga el sueño de restituir a esta ciudad milenaria —hoy en ruinas—, la mística del orgullo de México.
Es la tercera ocasión que se celebra el Día Internacional de Teotihuacán, que no se instituyó por alguna autoridad local, subnacional o federal; la instituyó la sociedad civil.
Antes de ocurrir la pandemia, Teotihuacán recibía cuatro y medio millones de visitantes, ahora apenas llegan un millón y medio.
Los primeros turistas llegaron al lugar a principios del siglo XX gracias al ferrocarril que se instaló por órdenes del expresidente Porfirio Díaz, pero fue hasta la visita de un Dalai Lama y la difusión de Raúl Velasco, que Teotihuacán se convirtió en un destino turístico de clase mundial.


