¿Alguien vio el elefante en la sala?

Arturo Cueto DETONA® Ruffo, el huachicol fiscal y las refinerías clandestinas que nadie parece haber visto.

Por Arturo Cueto
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Foto: codigolibre.mx
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México lleva semanas hablando de petróleo. 

No precisamente de cómo producirlo, refinarlo o hacer rentable a Pemex, sino de algo mucho más preocupante: 

La industria clandestina de los hidrocarburos.

La detención de Ernesto Ruffo Appel, exgobernador de Baja California y primer gobernador de oposición en la historia moderna de México, ha colocado nuevamente en el centro de la discusión el llamado huachicol fiscal.

La FGR lo acusa de delincuencia organizada y contrabando de combustibles, presuntamente relacionado con una red que utilizaba la empresa Ingemar y con el aseguramiento de 129 carrotanques que transportaban más de 15 millones de litros de hidrocarburos en Coahuila.

  • Si Ruffo es responsable, que responda ante la justicia.
  • Si es inocente, que sea absuelto.
  • Eso corresponde determinarlo a los tribunales.
Pero el caso abre una pregunta bastante más incómoda:

¿Cómo es posible que una industria criminal de semejantes dimensiones haya operado durante años prácticamente frente a las narices del Estado mexicano?

  • El huachicol ya no es una manguera clandestina

El problema evolucionó.

  • Ya no hablamos solamente de perforaciones en ductos y pipas escondidas.

Hoy existen instalaciones capaces de almacenar, separar y procesar hidrocarburos, tanques de enorme capacidad, tuberías, motobombas, sistemas de calentamiento, generadores eléctricos, vehículos especializados y personal técnico.

Es decir: el huachicol se industrializó.

En Veracruz, Tamaulipas, San Luis Potosí, Hidalgo, Morelos y Nuevo León,  las autoridades han localizado instalaciones de este tipo.

Y aquí comienza lo verdaderamente extraño.

Una de estas instalaciones en Reynosa, Tamaulipas, habría operado durante aproximadamente cuatro años con capacidad para manejar miles de barriles diarios y se encontraba, según información periodística, a aproximadamente un kilómetro de un cuartel de la Guardia Nacional.

Cuatro años.

Un kilómetro.

Tanques.

Pipas.

Tractocamiones.

Tuberías.

Motobombas.

Personal.

Movimiento constante de hidrocarburos.

Y aparentemente nadie vio nada.

Arturo Cueto
Economista por la Facultad de Economía de la UANL. Ha sido funcionario de organismos empresariales y del sector público, estatal y federal. Micro empresario y profesionista independiente desde hace 20 años. Se desempeña como promotor cultural.