Gastronomía

El vino que Monterrey empezó a tomar

Roberto Echeverría Venegas DETONA®  Durante muchos años, en Monterrey el vino parecía tener una sola regla: Entre más pesado… mejor. 

Roberto Echeverría Venegas
Por Roberto Echeverría Venegas
Atardeceres regios que maridan a la perfección, no es solo vino, es el nuevo clásico de la ciudad.
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Cabernets intensos. 

  • Mucho cuerpo
  • Mucho alcohol
  • Mucho carácter. 

Vinos pensados para cortes grandes, mesas largas y comidas donde el fuego era protagonista, y tiene sentido. 

Somos una ciudad que aprendió a comer así, a celebrar así, a sentarse alrededor de la carne, del humo y de las reuniones interminables. 

Pero algo interesante está pasando, el consumidor regio está cambiando, la nueva mesa regia Hoy las mesas se sienten distintas, más ligeras, más casuales, más espontáneas. 

Ya no todo gira alrededor de una cena enorme de cuatro horas, ahora hay terrazas, tardeos, Wine bars, entradas al centro, comidas largas bajo el sol. 

Y reuniones entre semana que antes simplemente no existian, y con eso, también cambió el vino, porque hay una realidad muy sencilla: 

Monterrey tiene calor, mucho calor. 

Y eso cambia completamente la forma en la que disfrutamos una botella. 

  • El vino pesado ya no siempre funciona. 

Hay vinos espectaculares que simplemente no se disfrutan igual con 38 grados afuera, el alcohol se siente más intenso, la madera más pesada. 

Y la experiencia se vuelve cansada mucho más rápido. 

Por eso hoy estamos viendo algo que hace unos años era poco común en la ciudad: 

  • Más blancos
  • Más rosados
  • Más espumosos
  • Y tintos mucho más ligeros, no necesariamente “mejores”. 

Pero sí más adecuados para cómo vivimos hoy la mesa, las nuevas botellas que sí entienden Monterrey y quizá lo más interesante de todo esto, es que empiezan a aparecer vinos que parecieran hechos para nuestro clima. 

Botellas que entienden perfecto eso de comer con calor, de abrir vino en terraza o de acompañar comida con mucho sabor sin cansar la experiencia. 

Como:

  • La Caprichosa, de Palacio de Bornos, fresco, frutal, sedoso. 

De esos vinos que aguantan perfectamente el calor y también el picor, algo nada fácil, o Alomado, de Cuenta viñas, muchísima fruta, tanino agradable, cero pesado. 

De esos vinos donde, honestamente, ni te acuerdas que estás tomando Rioja, y eso, en Monterrey, vale muchísimo, también está Ru, de Bodegas del Viento. 

Uno de esos rosados a los que no hay que meterles mucha ciencia, ¿Hace calor? Rosé, así de sencillo, porque hoy el consumidor regio ya no quiere complicarse tanto la vida. 

Quiere vinos que acompañen el momento, no que lo hagan más complejo, y  hablando de sorpresas, hace poco me encontré con Oh, Cheers – El Blend, de HEB. 

De esos vinos de los que no esperaba absolutamente nada y terminé encontrando muchísimo.

Hecho en la Sierra de Arteaga, ligero en intensidad, con fruta muy presente y funcionando increíblemente bien con carne asada. 

Que también eso está cambiando: 

El regio ya no necesariamente busca “el vino más poderoso” para la parrilla, busca el que mejor se toma, y cuando no pueden faltar burbujas, honestamente, tampoco puede faltar Brut Nature, de Juvé & Camps, sencillo, fresco, nada pretencioso.

De esos vinos que funcionan igual de bien para comer, que para simplemente abrir otra botella, el vino frío ya no es pecado hace algunos años, decir que un tinto debía refrescarse ligeramente era casi ofensivo para algunos. 

Hoy, ya no, y honestamente, en Monterrey tiene todo el sentido del mundo, un vino demasiado caliente pierde frescura, se vuelve pesado y el alcohol domina completamente la experiencia. 

En cambio, servir ciertos tintos un poco más frescos puede cambiarlo todo. 

Y quizá ahí está el verdadero cambio del consumidor regio: Menos reglas, más disfrute. 

Monterrey ya no toma vino igual y eso no es malo. 

Al contrario, habla de una ciudad que está aprendiendo a adaptar el vino a su estilo de vida, y no al revés. 

Porque al final, el mejor vino para Monterrey no siempre es el más complejo. 

A veces, es simplemente el que sí se disfruta con el calor que vivimos todos los días. 

Conocer es No Excederse.
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