El Dulce Minuet

Entonaba la canción “El dulce minuet” adaptación que hiciera ella misma del tema “Merry minuet” del humorista y compositor Sheldon Harnick; con una letra que citaba graves problemas de la humanidad, pero con una contrastante melodía dulzona. Conocí a Guevara con su esposo el pianista Alberto Favero -su mejor dupla artística- cuando daba sus conciertos en el Teatro Monterrey, representada por el empresario Federico Mastache.
Como cantante-actriz era realmente inolvidable, aunque tenía costumbres extrañas como no tender la mano cuando se le intentaba saludad.
Luego treinta años después la saludé al final de la puesta en escena de “Evita” en la gran Buenos Aires. Letra y música de esa canción siguen vigentes, pero con diferentes actores sociales y territorios.
Comparto parte de la letra de “El dulce minuet”:
“Hay hambre en Sudáfrica, la, ra, la ra, la ra, secuestros en Beirut, la ra la ra la ra, tiroteos en Irlanda, la ra la ra la ra".
Nacha cantaba el tema precisamente con una dulzura contraria al contenido de la letra.
La canción viene a cuenta por la desconexión que parecemos tener ante el avistamiento de una guerra global en donde habrá tiroteos, pero de proyectiles.
He caminado por comunidades en territorio mexicano en donde el hambre está al orden del día, lo que se hace notorio en la salud de la niñez, en su rendimiento escolar y en sus expectativas por lo que me molesta que estemos desconectados de lo que ocurre en torno al Estrecho de Ormuz por el conflicto entre Irán y Estados Unidos y que implica una amenaza real a la estabilidad energética de todas las naciones.
Los ataques dirigidos a buques locales y el bloqueo propiciado por Irán está propiciando una escalada de precios que por supuesto podría afectar a los más pobres del planeta.
Los líderes en Irán han amenazado con mantener cerrado el paso en el mencionado estrecho.
Ya están presentes efectivos estadounidenses en Irán, pero también los mares aledaños están llenos de un armamento persa que hará muy difícil el posicionamiento de los invasores.
En tanto, el hambre de pueblos originarios y comunidades rurales en países como México no es asunto de percepción personal, es un tema que ahora también depende de indicadores multilaterales que enriquecerán a algunos.
Según la Revista Forbes este año 2026 el más rico de los ricos es Elon Musk con una riqueza en dólares mayor a los 830 mil millones.
El más rico en Latinoamérica es el mexicano de origen libanés Carlos Slim Helú con una fortuna aproximada de 127 mil millones de dólares.
En el listado de ricos que ofrece Forbes hay muchos otros nombres de empresarios.
¿Cuáles de ellos se beneficiarán por las externalidades de la guerra?
Con o sin la guerra las familias de la pirámide social necesitan tener lo necesario para los rubros educación, salud, alimento, vestimenta y vivienda, pero ante una escalada de precios de insumos, productos y servicios provocada por el aumento del petróleo y sus derivados es comprensible que los últimos deciles de la cadena económica sean los más afectados, ahora sí: los más pobres entre los pobres.
Si el movimiento telúrico de las tasas de interés, tipos de cambio y otros indicadores macroeconómicos ocasionado por esta guerra está haciendo temblar a gobiernos nacionales y empresarios; la bola de nieve iniciada por este conflicto armado crecerá pudiendo sepultar a los más económicamente vulnerables.
La naturaleza es paz y equilibrio, defendámosla sin fronteras.
Si bien no escaparemos de los ecos de la guerra, podemos utilizar nuestro propio poder como individuos dejando de adquirir aquellos insumos y bienes de consumo producidos por los que la catapultan y financian.
Tengamos la última palabra, no seamos omisos a lo que entraña una frase que Nacha Guevara cantó del tema “El Dulce minuet” “Lo que la natura no ha querido darnos, nuestros semejantes nos lo darán”, parece que la estoy escuchando en lo que fuera el hoy extinto Teatro Monterrey.

