Tina Salas: la verdadera magia

A la infancia de hoy la inundan 12 por 7, con personajes que ejercen poderes mágicos o sobrenaturales que pueden ser “malos” o “buenos”.
En cuanto vamos creciendo en años los seres humanos nos vamos alejando de ese tipo de magia fantástica y nos adentramos a universos oscuros donde la magia no tiene lugar.
En mi niñez tuve de cerca a personas y personajes mágicos iniciando con mi abuela Paulita (que hablaba con los espíritus), el tío político Cástulo que creía en la vida extraterrestre.
Por supuesto, y lo digo sin pena, el personaje mágico de Santa Claus (los Reyes Magos no estuvieron presentes en mi fantasía infantil).
Cuando adolescente desaparecieron los imaginarios del ámbito de ese tipo de magia para surgiendo seres humanos de carne y hueso con paradigmas científicos que me ofrecieron conocimiento puro sobre el universo lo que me hizo revalorar a mi padre que desde mis primeros años me propició el interés por el sistema planetario y las galaxias al llegar a la casa con un telescopio y mostrarnos cómo observar las estrellas.
Mi padre nos envolvía a mí y a mi hermano Ricardo con tal persuasión que nos abrió un mundo apegado a la realidad.
Fue un hombre agnóstico gran parte de su vida que creyó en aquello que podía ser respaldado con evidencias, aunque al final de sus días reconoció la presencia de un Dios.
Y, ¿dónde quedó la magia?
Para mí, la magia verdadera existe en las personas que son capaces de inspirar el trabajo colectivo por el bien común y he conocido a varias.
Aunque hay hombres que han sido inspiradores de grandes causas, me remitiré a citar ejemplos femeninos.
- En 2009 conocí en Nairobi, Kennia, al premio Nobel de la paz Wangari Maatahi que inspiró la forestación para la paz entre los grupos tribales de la región.
- En 2006 conocí a Lorena San Román Johannings, costarricense que inspiró la construcción de la Agenda 21 en Latinoamérica con su narrativa sólida sobre los derechos de la Tierra y de la mujer.
- En 2007 conocí a Norma Cárdenas Zurita en el tiempo en que fue una irrepetible secretaria de cultura en Tabasco, su estado natal.
- En 2011 conocí a Dolores Barrientos Alemán que estuvo al frente en México por ocho años del Programa de las Naciones Unidas inspirando muchos procesos como el de hacer ciudadana la preocupación por la calidad del aire en grandes metrópolis.
Pero quiero hablarles especialmente de Tina Salas que conocí en 1983 y que, con empeño, compromiso y mucho trabajo puso en el mapa cultural mexicano al municipio de Mina, Nuevo León.
Presidenta fundadora y vitalicia del Patronato pro-Desarrollo socio cultural de Mina que arropó su maravillosa idea de establecer un museo de antropología, paleontología e historia en un municipio cuyos mantos acuíferos fueron succionados para resolver las necesidades del Área Metropolitana de Monterrey quedando yermas sus tierras y que requería un proyecto que resarciera moralmente a sus pobladores.
Tina Salas logró la hazaña de hacer posible la creación del Museo Bernabé de las Casas, (el primero en la ruralidad nuevoleonesa), promover el museo de sitio de Boca de Potrerillos y restaurar la Hacienda del Muerto.


.jpeg&w=1600&q=85)