Gastronomía

¿Te quedas en Monterrey? esta es la mesa que vale la pena

Roberto Echeverría Venegas DETONA®  La semana pasada hablamos del poder de un buen mesero.

Roberto Echeverría Venegas
Por Roberto Echeverría Venegas
Foto tomada de la Red
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De cómo muchas veces la experiencia no está en el plato… sino en quién te atiende. 

Y siguiendo con esta idea de cómo vivimos la mesa, hay una pregunta que empieza a aparecer en estas semanas: 

  • “¿A dónde vamos si nos quedamos en Monterrey?” 

Porque sí, hay quienes salen de la ciudad, pero también hay quienes —por elección o por agenda— se quedan. 

Y entonces pasa algo interesante, redescubrimos la ciudad desde la mesa.

Monterrey también se vive despacio Estamos acostumbrados a vivir Monterrey en automático. 

Tráfico, trabajo, compromisos, reservaciones de última hora.

Pero cuando la ciudad se vacía un poco —como pasa en vacaciones— el ritmo cambia. 

Hay más espacio, más mesas disponibles, más tiempo, y de pronto, ir a un restaurante deja de ser logística y se convierte en plan.

La oportunidad de volver a lo que siempre funciona hay restaurantes que nunca fallan. 

Los que siempre están en la conversación, los que recomendamos cuando alguien viene de fuera, los que sabemos que van a salir bien.

Espacios como: 

  • Tigre Asador
  • Los Hidalgos 

Que siguen siendo referentes de lo que Monterrey sabe hacer bien: producto, servicio y experiencia.

No necesariamente para descubrir algo nuevo. Sino para recordar por qué nos gustan.

Y también explorar lo que normalmente no alcanzamos pero quedarse también abre otra puerta. 

La de probar esos lugares que siempre vemos… pero nunca logramos ir. Restaurantes con propuesta más curada, más contemporánea, como: 

  • Mar del Zur
  • Animal Calzada
  • Tatemate
  • Zatziki

Que han ido marcando una evolución en la oferta gastronómica de la ciudad, lugares donde la experiencia es un poco más intencional, donde vale la pena sentarse sin prisa. 

La ciudad también está en lo simple y luego está la otra cara de Monterrey. 

La que no necesita reservación, los tacos, el desayuno largo, el antojo improvisado. 

Porque esta ciudad también se entiende en lo cotidiano, en una taquería bien hecha, en un pan recién salido del horno. 

En esos lugares que no salen en listas, pero siempre están llenos.

¿Y si el plan no es salir… sino quedarse bien? 

A veces pensamos que para desconectar hay que irnos lejos, pero quizá no, quizá lo único que necesitamos es cambiar el ritmo. 

Elegir mejor la mesa, darnos tiempo, ir a ese restaurante que siempre posponemos, regresar a ese lugar que nunca falla. 

O simplemente salir sin prisa, porque al final, no se trata de a dónde vas en vacaciones, se trata de cómo decides sentarte a la mesa.

Y Monterrey —cuando lo vemos con calma— también tiene mucho que ofrecer. 

Conocer, es no excederse.