Irreverente

La paz se da en situaciones misteriosas. Una historia digna de contarse

Plácido Garza DETONA® Ayudar implica riesgos.

Por Plácido Garza
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José Bonifacio Rangel Moreno. Diseño por Edwin Sánchez Landeros / Grupo DETONA®
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¿Les platico? ¡Arre!

Se llama José Bonifacio Rangel Moreno. Tiene 43 años, de los cuales, 23 se los pasó internado en un centro penitenciario.

Fue condenado por un delito a 28 años de prisión y el 30 de junio le fue concedida su libertad debido a buen comportamiento, trabajo comunitario y un apoyo muy sui generis que dio en forma gratuita a sus compañeros internos e incluso a algunos celadores.

Nació en Nuevo Laredo, Tamaulipas y cuando fue recluido en el penal de Ciudad Victoria, había truncado sus estudios de preparatoria porque se fue de "bracero" a Estados Unidos, donde realizó todo tipo de trabajos hasta que la migra lo deportó.

De regreso en Nuevo Laredo, se casó, tuvo dos hijos, a los que no ve desde que tenían 1 y 2 años respectivamente.

Habla fluidamente el inglés y lo primero que quiso fue terminar su preparatoria, pero no tenía dinero para pagarse esos estudios dentro del penal, porque ahí adentro, todo cuesta, hasta la formación educativa, que presume el gobierno en esos lugares.

Entonces, se metió a la biblioteca y devoró todos los libros sobre leyes que encontró a su paso.

Gracias a ello, logró aprenderse códigos, artículos, tratados, decretos, iniciativas de ley, jurisprudencias y casos ejemplificados de lo que ocurría en ese ámbito.

Desarrolló una habilidad que fue reconocida por las propias autoridades del centro de reclusión y comenzó a ayudar a sus compañeros a gestionar "Amparos" y otros recursos, para ellos y sus familiares.

Todo lo escribía a mano, pues el penal no contaba con computadoras para los internos, sencillamente porque éstos no las requerían. Pero José Bonifacio sí e incluso aprendió a "usarlas" leyendo manuales que encontró en la biblioteca.

Así como hay pianistas que "ensayan" con teclados simulados, él lo hizo en uno que diseñó y construyó con desechos de madera, plásticos y otros materiales.

No cobraba a sus compañeros, solo les pedía que le consiguieran hojas de papel tamaño oficio, bolígrafos y con eso elaboraba sus "Amparos" -como él les llama genéricamente a todos los recursos oficiales que requerían- y gracias a ello, muchos compañeros suyos recibieron rebajas en sus condenas y en algunos casos, les fueron conmutadas.

El mismo resultó beneficiado, cuando cierto abogado de oficio le ayudó a "coronar" su libertad... 

...la primera de que se tiene noticia en México, de un procedimiento complejo redactado todo a mano por el mismo interno.
2a parte:

Me lo encontré pidiendo aventón en una carretera. Mi instinto me llevó a voltear para otro lado debido a la inseguridad que padecemos en México.

Pero al pasar a su lado bajé la velocidad y metros adelante me detuve.

A grandes zancadas me alcanzó, bajé la ventanilla, le pregunté a dónde iba y me dijo que hasta donde yo pudiera llevarlo.

Entró a mi auto y me sorprendieron dos cosas: La fluidez y corrección con la que hablaba y su aspecto, que era realmente atemorizante. Luces rojas de alerta se me encendieron de nuevo.

Llevaba una mochila que revelaba a leguas el peso de los años. La había comprado usada, lo mismo que la ropa que llevaba puesta. Cuando hizo un movimiento para abrirla me dije "ya valiste madre, Plácido".

Sacó un frasco de perfume, lo activó y dijo: "Mire, hasta esto me compré para oler bien y traigo cepillo de dientes y pasta..."

De todos modos le dije: "No traes ningún arma ahí, ¿verdad?".

Se sonrió y me dijo, "claro que no".

Al salir del penal -sin un centavo, pues sus familiares dejaron de visitarlo hace varios años- se ofreció a barrer banquetas, hacer labores de campo y todo lo que saliera. 

Consiguió varios lugares para no dormir en la calle y muy poco dinero, con el cual se compró la mochila, la ropa que traía y por supuesto, el perfume y sus otros implementos de aseo personal.

Traía anotado el número de celular de su mamá pero él no tenía uno. Es más, nunca había tenido un celular.

No la veía desde que fue internado, pero había hablado con ella y su papá varias veces, lo suficiente para saber de su vida, la cual me contó mientras viajábamos.

La prudencia me habría hecho que cuando llegáramos a la ciudad a donde yo iba, ahí lo dejara para que siguiera su viaje de "aventón" hasta Nuevo Laredo.

Pero ahí fue donde empecé a sentir lo que escogí como título para este artículo: ¡PAZ!

Cuando le pregunté que si quería esperarme a que yo hiciera mis gestiones en esa ciudad a la que íbamos llegando, podría llevarlo hasta Monterrey, así le quedaría más cerca su destino, sin tener que arriesgarse a que algunos malandros lo "reclutaran" en la carretera, al verlo pedir ride.

De inmediato me dijo que sí, hasta entusiasmado lo noté.

Y mi paz aumentó cuando sin pensarlo mucho, al darme cuenta que todavía faltaba una hora para mi cita, entramos a una tienda donde vendían celulares.

Una empleada -que aparece en la foto principal de este artículo- nos atendió cuando le pregunté por el precio de los celulares.

Muy observadora ella, escogió uno de los más económicos: "Es una marca genérica, pero salen muy buenos, son funcionales y muy amigables en su uso".

Pidió mi INE -aunque intuyó que el aparato no era para mí, pero deduciendo que mi amigo no traía identificación- y cuando iba a comenzar la explicación de cómo usarlo, le dije: "Explíquele a él, es muy listo".

Y así lo hizo la chica. A los cinco minutos, voltea a verme y me dice casi en un susurro: "Pues sí que es listo, no me llevó mucho tiempo y mírelo, ya está alimentando su red de contactos".

¡El rostro de José Bonifacio estaba iluminado!

Al salir del local de Telcel, le tomé una foto con sombrillas al fondo (también aparece en la portada), con la iglesia del pueblo a un lado. Fue la primera foto que le tomaron con un celular, el suyo...

Y como mi paz seguía en ebullición, le dije: "Toma, vete a desayunar y me esperas aquí. Apenas termine mi cita, nos vamos a Monterrey y de ahí ya te queda Laredo más cerca".

Ahí estaba. Nos fuimos al auto y me dice: "Ya hablé con mi mamá. Estaba bien contenta. Le dije que en unos cuantos días la veré en Laredo".

Y ahí se me ocurrió desviarme del lugar a donde tenía mi siguiente compromiso en Monterrey, para llevarlo a la Central de Autobuses.

Le dije: "A ver si es cierto que ya le sabes al celular. Checa cuánto cuesta el pasaje a Nuevo Laredo".

A los dos minutos me dio santo y seña, con opciones de líneas, precios, horarios, tiempos del trayecto, horas de llegada; todo.

Nos fuimos a la Central y en la mera esquina de Colón y Cuauhtémoc me estacioné y le dije: "Aquí tienes para tu boleto, te alcanza para que comas algo y cuando llegues a Nuevo Laredo, te tomas una foto en la casa de tu mamá para saber que llegaste bien".

Hizo que me bajara, me dio un abrazo fuerte fuerte y sus ojos se humedecieron... también los míos.

Antes de cruzar la calle volteó a verme, como sabiendo que no me arrancaría hasta dirigirle una última mirada y con la mano me dijo adiós...

Su expresión la traigo grabada todavía.

Ya estando en mi siguiente cita, recibí un mensaje por whatsapp. 

Era José Bonifacio. Le había tomado foto al asiento 8 de Ómnibus de México. Como para que yo supiera que ya estaba dentro del autobús.

No pude resistir, y al funcionario con quien comí en mi segunda reunión, le platiqué lo que me acaba de ocurrir.

César es una persona muy apegada a los valores de la espiritualidad y noté que le conmovió la historia. 

Luego le dije: "Mira, él es José Bonifacio".

No voy a compartirles lo que me dijo después porque capaz de que empiece a gimotear; solo les diré que me dijo: "Dios compensa nuestras buenas acciones".

Le respondí que cuando hice todo eso no esperaba algo a cambio, como me enseñó mi querida Wicha.

"Aunque no lo esperes. Dios sabe recompensar". (Ojalá, porque mira que lo necesito mucho en estos momentos... me dije para mis adentros).

Plácido Garza
Presidente y fundador de la plataforma noticiosa www.detona.com que cuenta con un periódico digital y canales de TV en YouTube y TikTok. Acumula 21 millones de views al 15 de marzo de 2026. Recibió del CEO de YouTube la placa de plata por sus primeros 100,000 suscriptores. Es la primera plataforma digital noticiosa del mundo que ofrece el 100% de su contenido impreso, en versión AUDIO. También es el primer medio digital a nivel global operado al 100% por INTELIGENCIA ARTIFICIAL. El Grupo DETONA®️ fue fundado el 2 de octubre del año 2020. Ganó el Premio Nacional de Comunicación para Medios Digitales 2023, otorgado por la “Fundación José Pagés Llergo” en 2023. Es ganador del Trofeo Regio 2024 en la categoría de Comunicación. Fue galardonado con el Premio Estatal de Periodismo en NL, “Francisco Cerda Muñoz” 2024, al mejor medio digital. Ha sido nominado a los Premios de Periodismo “Maria Moors Cabot", de la Universidad de Columbia en Nueva York; "Sociedad Interamericana de Prensa", con sede en Miami y “Nacional de Periodismo”, por cinco años consecutivos. Plácido Garza forma parte de los Consejos de Administración de diversas corporaciones globales. Creó la primera plataforma BigData en el Continene Americano, antecedente directo de la tecnología emergente de Inteligencia Artificial. El Grupo DETONA®️ exporta información a empresas y gobiernos de varios países. Plácido es uno de los periodistas más influyentes en el ámbito socio-político de México. Escribe todos los días su columna "Irreverente" para más de 100 medios nacionales y extranjeros. Maestro de distinguidos comunicadores en el ITESM, la U-ERRE y universidades de EEUU. El 29 de septiembre de 2022, Plácido Garza es incluido en la Enciclopedia de la Literatura en México por su libro “Irreverente” con más de un millón de copias vendidas, donde se le destaca en la reseña como “disparador incansable de ideas, algunas provocadoras, otras, lapidarias”. Es reconocido por su tono fresco y mordaz de crítica política y social, así como una viva expresión de la lengua y la cultura mexicana, mezcla antagónica generada por la proximidad con Estados Unidos. Como montañista, ha conquistado las cumbres más altas de América y algunas de Asia y Europa. En Grupo DETONA®️ colaboran los más prestigiosos analistas de México y otros países en temas políticos, económicos, culturales y sociales.