Los relámpagos de agosto en el nuevo Nuevo León, fosfo

Ernesto Pompeyo Cerda Serna DETONA® Agosto me gustó para que te vayas.

Por Ernesto Pompeyo Cerda Serna
Ernesto Pompeyo Cerda Serna
Calderón DETONA® aquí.
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Una versión al estilo de La ley de Herodes y La dictadura perfecta, del cineasta Luis Estrada

La gran literatura mexicana ha retratado con genialidad cómo la obsesión por el poder, el dinero y los linajes familiares terminan por devorar a los gobernantes. 

El gran escritor Jorge Ibargüengoitia, en su clásica novela satírica Los relámpagos de agosto, y el cineasta Luis Estrada, en La ley de Herodes y La dictadura perfecta, nos enseñaron que el político mexicano no le teme a la ley; le teme al ridículo y a perder el presupuesto.

Inspirada en el estilo ácido, cómico e irreverente de estas obras tradicionales, a continuación se presenta una narrativa satírica que retrata cómo la ambición dinástica del "Gobernador Naranja" destruye los planes de su propio partido a nivel nacional.

Memorias del Olimpo Fosfo: El día que la dinastía rompió la licuadora nacional

El presidente nacional del partido de la Avanzada Ciudadana, el licenciado Dante "El Arquitecto" Cordero, contemplaba el mapa de la República Mexicana desde su oficina en la Ciudad de México mientras se tomaba un antiácido. 

Su estrategia para conquistar el país en las próximas elecciones federales iba de maravilla, o al menos eso creía antes de abrir su cuenta de X (Twitter).

—Es un genio... o un absoluto demente —murmuró, viendo el último video del Gobernador de Nuevo León, Samuelito "El Facturador" García.

En la pantalla, el joven mandatario aparecía usando un sombrero de vaquero color naranja neón brillante, botas del mismo tono y un filtro de Instagram que le ponía estrellas en los ojos. 

El Gobernador le explicaba a sus millones de seguidores que el estado ya no necesitaba agua del subsuelo porque la "nueva política" iba a importar nubes flotantes mediante inteligencia artificial importada de Texas.

El verdadero problema para "El Arquitecto" Cordero no eran las nubes artificiales, sino el expediente que acababa de filtrar la Fiscalía General de la República (FGR)

El documento detallaba que, mientras Samuelito grababa sus ingeniosas historias digitales, unos 1,400 millones de pesos del erario de infraestructura habían tomado un desvío místico. 

El dinero salió de los contratos de pavimentación de una empresa consentida y, tras rebotar en tres compañías fantasma dedicadas al transporte en Texas, aterrizó con total suavidad en la cuenta bancaria del despacho legal de su papá, ubicado en el piso 33 de una lujosa torre en San Pedro.

  • —¡Es pura envidia de la vieja política! —gritaba Samuelito a través de la bocina del teléfono cuando el líder nacional del partido le llamó a cuentas—.
  • ¡Mi papá solo cobra asesorías corporativas! Además, ya pauté 81 millones de pesos en YouTube para que los algoritmos bloqueen la palabra "peculado". ¡Estamos blindados, jefe!
  • —¡El problema no es tu papá, pedazo de influencer!
  • —bramó el líder nacional, golpeando el escritorio—. 

¡El problema es el Congreso local

Nos faltan los malditos 28 votos para salvarte del desafuero. 

El PRI y el PAN nos tienen contra las cuerdas exigiendo su parte del pastel presupuestal y notarías públicas en San Pedro para congelar el juicio político.

¡Y tus supuestos aliados de Morena ya no saben qué enfermedad inventar en la Comisión para faltar a votar sin que se note el descaro!

Pero el plan maestro de Samuelito para calmar las aguas nacionales era todavía más audaz, digno de una comedia de enredos políticos de Luis Estrada. 

En lugar de replegarse, decidió consolidar la dinastía familiar en las boletas electorales.

  • —Mire, jefe, ya lo tengo resuelto —explicó el Gobernador con entusiasmo—. 

Como la FGR me trae cortito, voy a dejar como relevo en la gubernatura a mi esposa. 

Y, para asegurar el terreno económico, ya ordené que el alcalde de Monterrey deje también a su esposa como sucesora en la alcaldía municipal. 

Es un plan perfecto: todo se queda en el comedor familiar. 

¡Es el Family Business de la nueva política!

Al escuchar esto, el presidente del partido sintió que el mundo se le venía abajo. 

Toda la campaña nacional que habían diseñado con millones de pesos —pregonando que eran una alternativa limpia, ciudadana, moderna y ajena a los compadrazgos corruptos del PRI y del PAN— se desmoronaba en un solo árbol genealógico.

A miles de kilómetros de Monterrey, los candidatos de la Avanzada Ciudadana en Jalisco, Campeche y la Ciudad de México veían con horror cómo sus discursos de honestidad naufragaban en las encuestas nacionales. 

¿Cómo convencer al electorado de que representaban "lo nuevo" cuando en el estado insignia del partido los cargos públicos se heredaban como si fueran terrenos ejidales y el dinero público se triangulaba a despachos privados?

La novela del poder naranja llegaba a su clímax cómico en las calles reales de Monterrey. 

Mientras la Trinidad al Revés (el Ejecutivo, el PRIAN y los Judas con justificante médico) seguía negociando el precio de la impunidad y el número mágico de los 28 votos, el ciudadano común seguía atrapado en la dimensión de la calle: esquivando ríos de aguas negras, esperando camiones que nunca llegaban y respirando el veneno gris de la contaminación.

"El Arquitecto" Cordero colgó el teléfono, apagó el mapa de la República y miró fijamente su antiácido. Comprendió, demasiado tarde, la máxima lección de las novelas de Jorge Ibargüengoitia: en la política mexicana, lo único peor que un corrupto con experiencia es un novato con iniciativa y una cuenta de Instagram. 

La Avanzada Ciudadana no iba a conquistar el país en las próximas elecciones federales; simplemente iba a ser recordada como el reality show más caro y destructivo de la historia nacional.

Advertidos están.
Ernesto Pompeyo Cerda Serna
Correo: cerda999@hotmail.com Contador Público y Auditor. Socio del Despacho D. E. C. y Miembro del Despacho Internacional PKF North American. Autor de los libros. Adiccionario Político. Kratologia. Literatura y Poder.