Más allá del sueño americano (primera parte)

Desde muy pequeño gracias a un padre que propició la lectura en sus hijos tuve el privilegio de leer a grandes autores, luego he leído otros libros que fueron apareciendo en mi ámbito estudiantil y profesional por lo que puedo asegurar que hay de libros a libros:
Libracos, librillos, pseudo libros y LIBROS con mayúscula.
Actualmente hay pocos que representan causas que puedan entrelazarse entrañablemente con nuestra conciencia, con nuestro deber ser, en una época gris en el que la ejemplaridad de personas urge dentro de un contexto humano ausente de sentimientos y de valores.
Así que leer “Un Nahual en el Imperio: la lucha de un migrante por los derechos políticos de la diáspora”, resulta una verdadera experiencia dado que su autor, el periodista Maurizio Guerrero quién ha sido corresponsal de Notimex en la Organización de las Naciones Unidas.
Ha sabido interpretar el espíritu profundo, casi místico de un hombre nacido en la mixteca poblana que tuvo la disciplina de luchar desde la adversidad para resignificarse en un trayecto ya de 50 años desde que cruzó el Río Bravo, al estilo “mojarra” -mojado.
Como diría mi padrino el Viejo Paulino- para emplearse en la Unión Americana, sin documentos de residencia; hasta llegar a naturalizarse y ser hoy icónico en las acciones de fortalecimiento de la enorme familia compuesta de hijos e hijas de la diáspora mexicana.
Este imperdible libro está compuesto de tres partes:
Un prólogo, una introducción, un apéndice y un segmento de 144 referencias, el libro puede leerse amenamente de “cabo a rabo” y disfrutarse desde sus ángulos anecdóticos hasta la crónica de hechos históricos y mención de nombres de actores políticos que a lo largo de cinco décadas han constituido el flanco de resistencia migrante, en donde términos incorrectos como el de indocumentados, han aparecido en los debates políticos de la partidocracia norteamericana.
Me conmueve, y mucho, el sacrificio que le significó a Jaime Lucero ir adaptándose a una geografía humana avasalladora muy distinta a su geografía nativa, antes de que el adjetivo resiliente fuera un término de moda.
Don Jaime Lucero ha ido más allá del sueño americano, pues ha anclado su proyecto de vida en la existencia de otros y otras que se encuentran en condiciones de migración y en la defensa de sus derechos políticos.
Es por ello por lo que nació formalmente hace poco más de cinco años la plataforma Fuerza Migrante con programas claramente incluyentes.
Dentro del relato estimulante del autor, resultado de cientos de horas de entrevista directa, podemos contemplar el caminar de un ser humano comprometido con sus raíces y que es sabedor de que los migrantes mexicanos en el exterior podrían no haber emigrado de sus tierras si hubieran tenido un trabajo estable.
A algunos gobiernos presidenciales de México les ha resultado ganancioso que los heroicos mexicanos en el exterior envíen sus remesas que siguen siendo una parte importante del PIB nacional, las que a pesar de la desaceleración económica del 2025 constituyen un 4 % que se permea a un millón de personas en pobreza multidimensional por lo que pareciera que no se han preocupado en la creación de empleos dignos.
¿A quién le agrada dejar su gente, su tierra, sus costumbres? A nadie le gusta migrar, como bien lo sostiene en el libro Jaime Lucero. Los mexicanos emigran a los Estados Unidos por hambre o por inseguridad.
Leer “Un nahual en el Imperio” significa también abonar a la memoria colectiva de quienes migraron y no regresaron jamás a su tierra de origen, significa honrar a quienes pudieron retornar y encontraron condiciones adversas, pues las remesas enviadas por largo tiempo no fueron bien administradas por sus familiares y ya viejos y cansados, sólo esperan una muerte en el abandono.

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