
Les platico: la primera vez que los vi escenificar la demandante ópera “Don Giovanni”, de Mozart, escribí: aquí hay talento.
La segunda, al escucharles -y verles- en una selección de arias del repertorio operístico mundial confirmé lo dicho, aunque en el fondo esperaba algo como el tour de forcé que este jueves 20 presencié en el escenario que ellos y la filantropía de México Opera Studio crearon: el Auditorio Carlos Prieto del Parque Fundidora.
Por si se perdieron esos artículos aquí les paso las ligas:
https://detona.com/articulo/don-giovanni-tanto-talento-junto-en-plena-pandemia
https://detona.com/articulo/nuestro-pais-necesita-muchos-mos
Y es que cantar y tocar partituras que a lo mejor nada más sus autores y uno que otro melómano conoció, denota y detona no solo talento, sino también valor y hambre de triunfo.
Es que no es lo mismo aprenderse, ensayar e interpretar letras y pautas de Verdi, Puccini, del mismo Mozart, que de autores prácticamente desconocidos como Carlos Jiménez Mabarak, Daniel Catán, Nemesio Morales, Ricardo Castro, Estanislao Mejía, Miguel Meneses, Felipe Villanueva y Antonio de Maria y Campos.


