Diplomacia, prensa y filtraciones

Martha Bárcena DETONA: Un embajador, canciller o jefe de prensa mexicanos deben proteger a su presidente y tratar de evitar que sostenga posiciones violatorias de la ley.
Por Martha Bárcena Coqui
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Foto tomada de la red.

Un embajador de México en Estados Unidos recibe solicitudes de entrevistas o comentarios sobre la relación bilateral o la situación en México.

Informa y se coordina con la cancillería y/o la Presidencia para la respuesta.

Es común que los reporteros busquen la reacción de las instituciones mexicanas a un reportaje que afecta al país.

Es normal el envío de preguntas concretas, así como la fecha límite para responderlas para el “cierre” de la nota a tiempo.

En este contexto, la consulta enviada por la jefa de la oficina del New York Times, Natalie Kitroeff, a la Presidencia, se inscribe en esta práctica generalizada. No es amenazante.

Se puede decidir no responder con el típico “sin comentarios” o “no comment”; responder por escrito, para dejar asentada la posición; hablar con el periodista y expresar extrañamiento por el artículo o esperar la publicación de este y ejercer el derecho de réplica.

¿Y dónde está el vocero presidencial?

Por ello, resulta sorprendente que Jesús Ramírez Cuevas no haya protegido a su jefe, sino parece haber atizado la virulenta respuesta del presidente López Obrador al NYT.

Exhibir la comunicación de la periodista del NYT, y su teléfono, fue un error y una violación a la ley de datos personales.

A estas alturas, queda claro que la serie de reportajes de periodistas mexicanos y estadounidenses en la Deutsche Welle, ProPublica, InSight Crime y New York Times, tienen una fuente:

La DEA -ya sea su administración actual o bien agentes retirados- y un patrón:

  • Desempolvar de los archivos, investigaciones no concluyentes, basadas en dichos de testigos protegidos, criminales en su mayoría, que venderían su alma al diablo para obtener condenas menores.
Martha Bárcena Coqui
Nombrada Embajadora Eminente por el presidente de México en diciembre 2020 después de 44 años de servicio diplomático como embajadora en Estados Unidos, Turquía, Dinamarca y Cónsul en Barcelona. Ocupó también las representaciones de nuestro País en el programa mundial de la ONU para alimentación; el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola.