Ecuador y México: "conflicto armado interno"

La situación de violencia generalizada y grave inestabilidad política en Ecuador ha sido enfrentada por el presidente Daniel Noboa con el reconocimiento de la existencia de un “conflicto armado interno” en su país, expresado en su mensaje a la nación el día 8 de enero.

Las fugas casi simultáneas de dos jefes de las más grandes organizaciones criminales en Ecuador de las cárceles en que estaban recluidos, los disturbios en las calles, la suspensión de actividades públicas y un número indeterminado de muertos y heridos, llevó al presidente Noboa a declarar el “Estado de Sitio” (la suspensión de los derechos civiles y el uso irrestricto de la fuerza armada gubernamental).
En #Ecuador grupo armado toma canal de TV y desafían al presidente Noboa. Se declaró "estado de sitio" tras la fuga del narco más poderoso del país. Hay 8 muertos, tiros cerca de la Casa de Gobiermo y banquero secuestrado. pic.twitter.com/O6jdkUtuzF
— ZuritaCarpio (@ZuritaCarpio) January 10, 2024
Si está justificado o no el Estado de Sitio y la declaración anticipada de perdón gubernamental a todo lo que hagan soldados y policías para “restaurar el orden”, lo cual estimo como una barbaridad, es una discusión que haré en otro momento.
Lo que me interesa abordar aquí es la caracterización que hace Noboa de la situación violenta en su país como “conflicto armado interno”, pues tiene implicaciones y lecciones para México y otros países de América Latina.
No sé si, al calor de la situación, el día 8 de enero Noboa se percató de los alcances de esa declaración, pues reconocer un conflicto armado interno abre la puerta, además de la utilización sin restricciones de la fuerza armada estatal, al derecho internacional humanitario (DIH) y a las limitaciones de quienes participan en el conflicto.