El agua y la libertad negativa
Qué bueno que en la agenda nacional se ha elevado de rango al problema de la sequía en Nuevo León, gracias al decreto que recién firmo el Presidente López Obrador para usar todos los recursos legales para abastecer de agua al consumo humano del Área Metropolitana de Monterrey, aunque sea a costa de otros usos, como el agrícola y el industrial.
La severidad de la situación lo amerita.
Mejor aún sería si aprovecháramos lo que esta pasando para convertirnos en una nueva comunidad, adaptada a un entorno que tiene límites planetarios materiales y el agua es solo uno de ellos, como también adaptarnos a un sistema natural que opera a través de procesos contra entrópicos, y nuestro modo de llevar la vida es un perturbador neto de la estabilidad del mismo.
Podrá llover, llegar un huracán que llene las presas y acuíferos, tomarse agua de ríos y fuentes concesionadas, y con todo esto alargaremos un poco más lo que ya esta muy a la vista para negarlo.
Nuestro modo de vida ya no es sostenible ni justo. No es sostenible porque ya no podemos seguir extrayendo recursos materiales y produciendo desechos que la naturaleza no puede procesar y neutralizar.
No es justo porque, por generaciones, no hemos pagado la deuda ecológica que creamos con el entorno natural, y cancelamos las opciones para todo futuro próspero y floreciente para la humanidad.


