Nueva Era

El derrame y el robo de petróleo

Pablo Hiriart DETONA® El "científico" Víctor Rodríguez, ex director de Pemex, debe mostrar que sabe hacer algo más que golpear a una mujer indefensa: rendir cuentas y asumir las consecuencias. Me explico:


 

Por Pablo Hiriart
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Con el derrame de petróleo en el Golfo de México de febrero, el gobierno mintió.

Mintió, cuando conocía la verdad.

Apareció una mancha y se culpó a unas “chapopoteras”.

Después, entró en escena “un barco misterioso”.

De Pemex no había explicaciones, sin embargo, Petróleos Mexicanos sabía, desde el mismo el 6 de febrero, que uno de sus oleoductos submarinos tenía una fuga en la Sonda de Campeche, en el complejo de Cantarell.

Mientras las autoridades decían públicamente que no había evidencia de una fuga en instalaciones petroleras, dentro de Pemex conocían el accidente y habían pedido a un prestigiado centro de investigación nacional una simulación para saber hacia dónde se desplazaría el hidrocarburo y si podía alcanzar las playas.

En el discurso inventaron culpables, y en Pemex ya conocían el origen del derrame.

La fuga fue detectada el 6 de febrero, pero la válvula principal del oleoducto no fue cerrada hasta el día 14, ocho días después.

Pregunta: 

¿por qué se mantuvo la fuga de petróleo por un ducto que sabían que estaba averiado?

No se trataba, pues, de unas insignificantes “gotitas” como dijo la gobernadora de Veracruz.

Llegó el barco Árbol Grande, especializado en reparar ductos, que permaneció más de ocho días sobre el punto de la avería.

Pemex movilizó 11 embarcaciones para contener, recuperar y dispersar hidrocarburos, mucha flota para unas cuantas “gotitas”.

Hasta después de que imágenes satelitales, organizaciones ambientalistas y medios de comunicación exhibieron las contradicciones, Pemex reconoció, el 16 de abril, que el derrame procedía de su oleoducto.

En el gobierno se negó de manera sistemática que la fuga viniera de instalaciones de Pemex. 

Hasta que lo descubrieron en la mentira, las “gotitas” alcanzaron 630 kilómetros de litoral del Golfo de México.

Pregunto:

¿por qué la incomprensible tardanza para cerrar un ducto que Pemex sabía que estaba tirando al mar?

  • Incompetencia, puede ser.
  • Indolencia, es posible.

Pero hay una tercera hipótesis que el gobierno está obligado a descartar con documentos y no con comunicados, que alrededor de las operaciones petroleras existen mecanismos de extracción, transferencia o sustracción ilegal de crudo, de robo hablamos.

El comportamiento de Pemex ante el derrame no ayuda a disipar la sospecha.

Pemex sabía de la fuga, calculó su posible trayectoria hacia las costas, movilizó barcos y tardó horrores en reparar el ducto, mientras al país se le hablaba de chapopoteras naturales y embarcaciones fantasmales.

Sostuvo Pemex que la información fue escondida incluso a su dirección general.

De ser verdad, el escenario es peor: mandos operativos de Pemex pueden mantener funcionando un ducto averiado, movilizar 11 barcos y realizar una reparación submarina sin que se entere la dirección de la empresa petrolera del Estado.

  • Suena raro.
  • Suena a metálico.
  • Suena a que una mafia criminal tiene (también) el control de Pemex.

Se juntan dos hechos: un ducto que pierde petróleo, cuya válvula tarda ocho días en cerrarse y cuya avería se oculta, y las cuentas analizadas por Francisco Barnés, en las que faltan por explicar 23.3 millones de barriles durante el primer semestre.

Lo anterior no prueba, por sí solo, que ambas cosas estén relacionadas, pero todo indica que la empresa petrolera que la 4T iba a “rescatar”, está siendo saqueada por los cuatro costados.

El gobierno nos debe algo más serio que apartar de sus cargos a tres funcionarios, además de que mintió cuando dijo que el entonces director de Pemex regresaba a la academia, como era “el acuerdo”.

Tiene que mostrar las bitácoras del ducto, registros de presión y flujo, volúmenes enviados y recibidos, órdenes para mantenerlo operando, movimientos de embarcaciones y, por otro lado, una conciliación física y contable que explique los millones de barriles que no cuadran.

Y menos cuando vemos los comparativos del desempeño de Pemex con otras grandes petroleras en el primer semestre del año.

  • Saudi Aramco tuvo utilidades por 67 mil 200 millones de dólares.
  • Exxon Mobil, utilidades por 18 mil 700 millones de dólares.
  • Shell, utilidades por 16 mil 500 millones de dólares.
  • Chevron, utilidades por 14 mil 300 millones de dólares.
  • Petrobras, utilidades por nueve mil millones de dólares.
  • Pemex, pérdidas por 27 mil 968 millones de pesos.
Sí, Rodríguez debe rendir cuentas.
Pablo Hiriart
Nacido en Chile, emigró a México a fines de los 70. En 1980 inicia su etapa como reportero del semanario Proceso y del diario La Jornada antes de formar parte del equipo de comunicación del gobierno federal. Desde el año 2016, participa en México Confidencial en Azteca 13, en Proyecto 40 y es Director General de información política y social del diario El Financiero, donde escribe la columna "Uso de Razón".