El entreguismo de López Obrador

Para utilizar una de las frases coloquiales que utiliza el presidente López Obrador, con Estados Unidos tiene “puro choro mareador”.
- Se llena la boca acusando al Departamento de Estado de intervencionismo y criticando a las agencias de seguridad e inteligencia.
- Se regodea con el nacionalismo rancio, que es como entiende al mundo, y presume la autonomía de México ante todas las naciones.
La realidad es muy diferente.
Su actitud ante Washington es medrosa cuando le levantan la voz, y dócil para acatar sus imposiciones.
Pero la realidad siempre lo alcanza, como en esta ocasión, donde un libro de Mike Pompeo, secretario de Estado del presidente Donald Trump, lo deja a él y al canciller Marcelo Ebrard como simples peones en un ajedrez político que no controlan.
Pompeo acaba de sacar a la venta sus memorias, Never give an inch (Nunca hay que ceder nada), donde revela que dos semanas antes de asumir la Presidencia, López Obrador y Ebrard cedieron su independencia ante las amenazas de Trump de cerrar la frontera con México, completamente, si no aceptaban recibir a cientos de inmigrantes que buscaban asilo en Estados Unidos.
La percepción de Pompeo sobre Ebrard y sus encuentros lo muestra paternalista con el canciller mexicano, pero también desnuda la forma como, aunque no le gustaba la idea, cedió fácilmente a sus pretensiones, y su reacción para minimizar el daño que le causaría al gobierno entrante fue pedir que se ocultara el acuerdo al que llegarían.





