El espejismo de la ubicuidad en la política de NL: Están en todas partes, pero ausentes en lo esencial



En la política, sin embargo, más que virtud se ha convertido en defecto: una forma de dispersión que diluye el liderazgo, la credibilidad y la cercanía con la ciudadanía.
Hoy en Nuevo León vemos con claridad ese fenómeno: funcionarios que intentan estar en cada foro, en cada evento, en cada foto, acaparando la agenda mediática, pero que en los hechos no están presentes donde más se les necesita.
El gobierno parece estar en todas partes: en las redes sociales, en las ruedas de prensa, en las calles con brigadas, en la firma de convenios y en la foto del día.
Pero, ¿qué tanto de esa omnipresencia se traduce en soluciones concretas para los problemas que verdaderamente lastiman a la ciudadanía?
El servicio público que se olvida de servir
El verdadero ejercicio del servicio público no radica en aparecer en todos lados, sino en saber exactamente dónde estar y cuándo estar.
El ciudadano no espera un político “omnipresente”, sino un servidor que entienda la prioridad del momento y la atienda con decisión.
Es un error creer que la legitimidad se gana con más selfies, tiktoks o transmisiones en vivo; la legitimidad se construye resolviendo lo urgente, lo importante y lo que afecta la vida diaria de la gente.
Los gobernantes y funcionarios buscan mostrarse como omnipresentes, como si su cercanía digital o mediática fuera sinónimo de eficacia y compromiso.






