El futuro puede estar en CDMX y Monterrey

Los resultados del gobierno de la 4T son la mejor evidencia de que deberíamos dejar que los líderes de las ciudades resuelvan mejor los mayores problemas que México enfrenta en el siglo XXI.
- ¿Son la ciudades mejores que las naciones?
- ¿Es una ciudad la mejor esperanza de una democracia?
Hace algunos años, en el 2013, leí el libro de Benjamin Barber, “If Mayors Ruled the World”.
Si los alcaldes de las ciudades gobernaran al mundo, evitaríamos los problemas que generan las naciones disfuncionales.
Con los perfiles de una docena de alcaldes de todo el mundo, Barber presenta una nueva visión de la gobernanza para este siglo.
El argumento del libro es un caso persuasivo de que la ciudad es la mejor esperanza de la democracia en un mundo globalizado; y los mejores alcaldes ya lo están demostrando.
Frente a los desafíos más peligrosos de nuestro tiempo -pobreza, cambio climático, inseguridad, terrorismo, tráfico de drogas, armas y personas- México parece paralizado.
Los problemas son:
- Demasiado grandes.
- Demasiado interdependientes.
- Demasiado divisivos.
Los alcaldes que dirigen dos de las principales ciudades del país (CDMX y Monterrey) podrían hacerlo mejor.
¿Cuáles son las cualidades únicas que comparten los alcaldes de esas ciudades?
- Pragmatismo.
- Confianza cívica.
- Participación.
- Indiferencia hacia una mentalidad antigua de fronteras y soberanía.
- Inclinación democrática por la creación de redes.
- Innovación.
- Creatividad.
- Cooperación.


