El hincha de Palacio Nacional

A la pregunta de Epigmenio habría que contraponer otra:
¿Quién es el principal generador de violencia en el país?
Y la respuesta está en esas “mañaneras” de las cuales el productor de televisión dice ser un fanático.
Él mismo pudo haber recomendado al presidente crear ese espacio para amenazar y someter a sus adversarios.
Para operar, desde el poder, como un francotirador que afina todos los días la puntería para descalificar y doblegar a sus críticos.
La oratoria de López Obrador es venenosa.
Esta hecha para sembrar odio, confrontación e intolerancia. Le sirve para dividir al país y eliminar al contrario. En su retórica no hay argumentos, sino disparos de rencor para separar a la sociedad en buenos y malos.
¿A quién le sirve, entonces, la violencia? A López Obrador.
El discurso polarizante, que destruye al diferente tiene sus efectos más nefastos en la cancha nacional.


