La memoria de un País

Emiliano Calvert DETONA® Hace tiempo escuché una idea que me dejó pensando mucho.

Por Emiliano Calvert
Emiliano Calvert
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Decían que para entender cómo funciona una empresa alemana, primero había que entender la historia de Alemania.

Al principio pensé que era una exageración.

Pero me puse a investigar.

Y resulta que...

Después de todo lo que vivió Alemania en el siglo XX, especialmente después del nazismo, el país construyó una enorme cantidad de contrapesos alrededor del poder.

No significa que antes no existieran movimientos obreros ni ideas de participación de los trabajadores.

Claro que existían.

Pero después de la guerra quedó una obsesión institucional bastante entendible: que demasiado poder nunca volviera a descansar tranquilamente en unas cuantas manos.

Y eso también llegó a las empresas.

En muchas compañías alemanas existe la Mitbestimmung, o cogestión.

Básicamente: los trabajadores tienen representación en los consejos de supervisión de las empresas.

En algunos casos, prácticamente la mitad.

  • Imagínese la junta.
  • El dueño.
  • Los ejecutivos.
  • Los representantes de los accionistas.
  • Y enfrente, los trabajadores.
  • Todos sentados en la misma mesa.
  • No porque sean amigos.
  • Sino precisamente porque no siempre lo sean.

La lógica se me hace interesante: si una decisión afecta a muchos, tal vez no sea tan buena
idea que uno solo pueda tomarla.

Ya entrado en esta idea, me acordé de Japón.

Otro país también con una historia muy particular.

  • Guerra.
  • Bombas atómicas.
  • Destrucción.
  • Terremotos.
  • Tsunamis.
  • Escasez.

Aun así, uno de los países que más identificamos con disciplina, orden, prevención y sobre todo con capacidad de reconstruirse.

Hay una parte de la cultura empresarial japonesa que me encanta: el kaizen.

  • Mejora continua.
  • No esperar el invento que cambie todo.
  • Mejorar poquito.
  • Todos los días.

Toyota terminó convirtiendo esa filosofía en una de las formas de producción más estudiadas del mundo.

Y ahí hay algo muy japonés.

Cuando has tenido que reconstruir tantas veces, aprendes que levantarse no es de golpe.

  • Primero recoges una piedra.
  • Luego otra.
  • Luego otra.
  • Y un día volteas y hay una ciudad.

Pero encontré un ejemplo que me gustó todavía más.

Los Países Bajos.

Buena parte de su territorio ha tenido que convivir por siglos con una amenaza bastante particular: el agua.

No respeta organigramas.

Si se rompe el dique, no importa quién es el director general.

Nos inundamos todos.

Por siglos, distintas comunidades holandesas tuvieron que organizarse, negociar y ponerse de acuerdo para administrar el agua.

De ahí nace su famosa cultura del consenso.

Hasta existe un término: polder model.

La idea de sentarse, negociar y encontrar acuerdos entre personas con intereses distintos.

Porque había problemas donde no ponerse de acuerdo no era opción.

Me parece impresionante.

Hasta la geografía puede terminar educando a una
sociedad.

Por otro lado…

Finlandia tiene una palabra difícil de traducir: sisu.

Es una mezcla de perseverancia, fortaleza, determinación y capacidad de seguir cuando las cosas dicen que ya no puedes.

No nació ayer.

Pero quedó muy asociada con la identidad finlandesa durante momentos como la Guerra de Invierno contra la Unión Soviética.

Un país diminuto enfrentándose a uno gigantesco.

Y resistiendo.

Hoy sisu sigue formando parte de cómo los finlandeses explican su carácter.

Entonces pensé: ¿y nosotros?

¿Qué ha aprendido México de México?

Porque vaya que tenemos episodios que nos han marcado.

  • Conquista.
  • Independencia.
  • Revolución.
  • Crisis económicas.
  • Devaluaciones.
  • Terremotos.
  • Huracanes.
  • Violencia.
  • Pandemias.

Gobiernos buenos, malos y otros que mejor dejamos para otro artículo.

Pero también hemos construido cosas a partir de todo eso.

El terremoto de 1985, por ejemplo, dejó una de las imágenes más impactantes de nuestra historia reciente: la sociedad organizándose.

Ciudadanos comunes quitando piedras.

Vecinos ayudando vecinos.

Ciudadanos convirtiéndose en rescatistas sin esperar nada a cambio.

Y creo que ahí también hay algo muy mexicano.

Nosotros tenemos una capacidad impresionante para resolver.

  • Para improvisar.
  • Para ayudar.
  • Para hacer muchísimo con poquito.
  • Para encontrar la manera.
El famoso: “Ahorita vemos cómo, pero sale.”

Eso tiene un lado muy fregón.

Aunque también tiene uno peligroso.

A veces somos tan buenos resolviendo emergencias que nos acostumbramos a vivir en emergencia.

Somos buenísimos apagando fuegos.

Quizá el siguiente paso sea aprender a no provocarlos.

La historia también vive dentro de nosotros.

  • En cómo dirigimos.
  • En cómo confiamos.
  • En cómo obedecemos.
  • En cómo cuestionamos.
  • En cómo hacemos empresa.

En cómo reaccionamos cuando las cosas salen mal.

  • Alemania aprendió muchísimo sobre los contrapesos.
  • Japón sobre reconstrucción, mejora y resiliencia.
  • Los holandeses sobre cooperación.
  • Finlandia sobre resistencia.
  • Y México también sigue aprendiendo.

Porque los tropezones de un país pueden hacer dos cosas.

Pueden convertirse en condenas que repetimos generación tras generación.

O pueden convertirse en experiencia.

Y esa segunda opción me encanta.

Porque nuestra historia no tiene por qué definir nuestro destino.

Puede prepararnos para él.

Tal vez no podamos escoger las cicatrices que heredamos.

Pero sí podemos decidir qué hacemos con ellas.

Podemos construir mejores empresas.

Mejores instituciones.

Mejores comunidades.

  • Podemos quedarnos esa solidaridad, pero agregarle prevención.
  • Quedarnos nuestro ingenio, pero agregarle método.
  • Quedarnos nuestra capacidad de improvisar, pero agregarle planeación.
  • Quedarnos nuestra enorme capacidad para levantarnos, pero empezar también a preguntarnos cómo evitamos volvernos a caer.

Creo que un país no madura cuando olvida su historia.

Madura cuando aprende de ella.

Y viendo todo lo que México ha vivido, sobrevivido, construido y vuelto a construir, yo sí tengo esperanza.

Mucha.

Porque si algo demuestra nuestra historia es que sabemos levantarnos.

Creo que nos toca aprender algo más importante: construir de tal manera que las siguientes generaciones no tengan que levantarse de las mismas caídas que nosotros.
Emiliano Calvert
Motivated LAE with 6 years of experience in comprehensive industrial waste management, and 1 year in Health care industry. Focused on creating, motivating, and developing results-driven teams, capable of analyzing problems and turning them into opportunities. Dedicated to systematizing through processes and methods to ensure the sustainability of results. Alivia Operations Analyst •⁠ ⁠Manage the behaviors of each disease to achieve the necessary supplies of medication. •⁠ ⁠Investigate systems on the market for information management and improve decision making. •⁠ ⁠Analyze times and movements of each of the clinics in the country and streamline logistics, inventories and purchases.