El Mayo en Agosto
A cambio de su declaración, le conmutaron la pena de muerte por cadena perpetua.
La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, calificó el hecho como una "victoria histórica" para la justicia de su país.
Bondi enfatizó que Zambada "era uno de los narcotraficantes más prolíficos y poderosos del mundo" y que su reinado de terror había terminado, asegurando que "morirá en una prisión federal".
Durante 50 años operó el Cártel de Sinaloa con absoluta impunidad por parte de los gobiernos mexicanos tanto del PRI como del PAN y de Morena, gracias a los sobornos a policías, militares, alcaldes, gobernadores y funcionarios federales, según declaró él mismo.
Esta confesión confirma lo que analistas y autoridades sospechaban desde hace años, la existencia de una profunda infiltración del crimen organizado en las instituciones del estado mexicano, un fenómeno que trascendió múltiples administraciones federales.
Aunque el abogado defensor de Zambada fue categórico al afirmar que no se trata de un acuerdo de cooperación, los conocedores del tema señalan lo contrario, ya que podría obtener inmunidad para su familia, además de mejorar las condiciones de su encarcelamiento.
Desde su captura, habrá muchos ex funcionarios, y no se descartan quienes actualmente fungen como tal, que no dormirán tranquilos; además, su declaración de culpabilidad alimenta la percepción de que Washington posee ahora una radiografía detallada de los mecanismos de corrupción de los cárteles.
Esto podría intensificar la presión diplomática sobre México para que limpie sus instituciones.
El verdadero terremoto, sin embargo, puede estar ocurriendo dentro del mundo criminal.
La desaparición de "El Mayo" del tablero desató una sangrienta guerra en Sinaloa sus hijos “La Mayiza” y la facción de "Los Chapitos", que según reportes de inteligencia, incluso estaría explorando una alianza táctica con su histórico enemigo, el Cártel Jalisco Nueva Generación.
Esto redibujará el mapa del narcotráfico en México, creando una configuración potencialmente más violenta y volátil.
La sentencia de Zambada no es el final de la historia; es el inicio de un nuevo y peligroso capítulo.