
1.
Hoy inicia la Copa Mundial de Futbol.
Estos eventos no han estado exentos de polémica: el de Italia, en 1934, utilizado por Mussolini para relanzar su fascismo, el de Argentina, en 1978, respaldado por la Junta Militar; el reciente de Qatar, en 2022, acusado de opresiones laborales y el nuestro, marcado por obras inconclusas, protestas y movilizaciones callejeras que afectan la vida cotidiana de millones, contexto internacional cada vez más amenazante.
2.
Pero, como dicen que dijo Jorge Valdano -otros colocan como autor a Arrigo Sacchi, Eduardo Galeano y hasta Juan Pablo II- “el futbol es lo más importante de lo menos importante”, durante más de un mes estaremos al pendiente de lo que suceda en las canchas de Canadá, EUA y México, siguiendo si no todos sí alguno de los partidos, pensando al menos por un momento que la vida transcurre entre alineaciones, fallas arbitrales, goles de último momento, faltas casi asesinas, triunfos y derrotas que impactan en el ánimo de una población necesitada de éxitos.
3.
Durante estas semanas, los ojos del mundo entero estarán observando lo que sucede en Norteamérica, unida ahora por la organización del magno evento, y cada vez más distante en el Tratado de Libre Comercio.
A nuestro país se le sigue admirando por su folklore, su comida, la hermosura de sus playas, la ancestral hospitalidad, pirámides que son visitadas por millones y, no puede faltar en cualquier reseña de nuestras bondades turísticas, el mariachi y el tequila.
Nuestra afición futbolera ganaría cualquier competencia que se estableciera con otras semejantes.
