
La gente —local e internacional— se va contenta, satisfecha y con ganas de repetir.
A pesar de que algunos medios y voces insistan en calificar el evento como “dinero tirado” o pura frivolidad, la realidad la escriben las miles de familias, jóvenes y aficionados que llenaron el Parque Fundidora.
Ayer, Nuevo León despidió su participación como sede del Mundial con el partido entre Países Bajos y Marruecos.
Fue el último partido de la Copa que se disputó en la ciudad, pero la fiesta sigue.
El evento combinó pantallas gigantes, conciertos masivos y una oferta gastronómica local que mantuvo el flujo constante de visitantes.
La gente llegó, se quedó, se emborrachó —la que quiso y pudo— y disfrutó del ambiente ordenado y familiar, no faltó el grito de gol.
Más de 80,000 almas con Chayanne, más de 105,000 con Imagine Dragons, más de 150,000 con Grupo Firme —récord del festival— y más de 110,000 personas viendo a Enrique Iglesias.
Este éxito de público también se reflejó en la economía local.
Hoteles con ocupación alta durante semanas, restaurantes y bares con ventas sostenidas y el transporte moviendo a miles de personas.
El Fan Fest sigue ofreciendo espacios grandes, seguros y atractivos.
Mientras tanto, en el Parque Fundidora la fiesta continúa.
Bonus track:
Me preguntan algunos lectores si México tiene probabilidades de ganar el Mundial 2026.
Mi respuesta es sí.
El Tri arrancó con tres victorias en fase de grupos, cero goles en contra y primer lugar de su sector, un modelo estadístico que a mí me gusta aplicar dice que sí.
¿En qué consiste?
Mide primero la fuerza de cada selección con el ranking Elo, el valor de sus plantillas y su historial reciente.
Luego simula el torneo completo decenas de miles de veces, calculando los goles probables en cada partido e incluyendo la ventaja de jugar en casa.
Al final, revisa en cuántas de esas versiones gana cada equipo.
Según mis últimas simulaciones:
- Argentina tiene cerca del 19% de probabilidades de ser campeón.
- Francia y España rondan el 15% cada una.
- México aparece alrededor del 2 por ciento, poco, pero no cero.
El modelo le da a México esperanza porque es sede, llegó con buen momento tras clasificar y en eliminatorias a partido único el futbol tiene mucha varianza:
Un rebote, una gran jugada individual o un error pueden cambiarlo todo.
Por eso, mis simulaciones muestran que hay escenarios en los que el Tri avanza y hasta gana el título.

