For our last number, I’d like to ask your help. Would the people in the cheaper seats clap your hands. And the rest of you, if you’ll, just rattle your jewelry. (Para nuestro último número, les quiero pedir su ayuda. ¿Podría la gente de los asientos más baratos, aplaudir? Y el resto de Ustedes, solo sacudan sus joyas).
Irreverente
Los que lo ven por TV, aplaudan. Quienes van al estadio, sacudan sus joyas
Jueves, 9 de julio de 2026, 06:14 AM

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¿Les platico? ¡Arre!
El 4 de noviembre de 1963, la Reina Isabel II de Inglaterra fue con toda su corte al Teatro Principal de Gales, en Londres, al concierto que Los Beatles dedicaron a la realeza.
Brian Epstein, el mánager del cuarteto de Liverpool, se comía las uñas, temiendo que John Lennon hiciera alguna de sus acostumbradas barbaridades, ante tan selecta audiencia.
Comenzó a relajarse al momento de la última canción, pero se fue de espaldas cuando al presentar el último número, Lennon dijo al micrófono la siguiente frase, que se volvió una de las más recordadas y amadas de la historia:


