El ocaso de los grises. Un mundo sin matices

Ernesto Pompeyo Cerda Serna DETONA® En la historia de la humanidad ha habido tiempos donde la penumbra en el mundo se explicaba, como ese espacio seguro llamado gris, donde las verdades no necesitaban ser absolutas y las dudas y críticas como el motor del saber, la inteligencia y del progreso humano.

Por Ernesto Pompeyo Cerda Serna
Ernesto Pompeyo Cerda Serna
Foto tomada de la red.
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Venezolanos exiliados en EEUU.
Pero el ocaso de los grises ha llegado para la gama, la penumbra de la racionalidad es el último refugio, antes de que el mundo se divida definitivamente en luz cegadora u obscuridad absoluta.

Estamos en un tiempo de oscurama, que es un término que evoca una oscuridad que comienza a extenderse en todo el mundo. 

Nuestro México no ha escapado a esta oscuridad.

En los claroscuros de la historia, los humanos encontraban cobijo, pero hoy esa luz mortecina ha sido reemplazada por un destello violento, que elimina cualquier sombra, donde la duda, los puntos medios y la crítica solían florecer, que tiene como resultado un mundo de polos opuestos, donde existen solo el blanco o negro.

Un ejemplo de destellos violentos es las operaciones realizadas por EEUU en Venezuela.

Estamos entrando a un nuevo orden, donde el gris ha sido desterrado por decreto de la inmediatez, donde en política ya no se permiten las medias tintas; los rostros han perdido sus sombras y las ideas su profundidad. 

Todo es blanco o negro, amigo o enemigo, sagrado o profano. 

Hemos quemado los puentes de la incógnita, de la crítica, de los matices, olvidando que es precisamente en el gris donde reside la condición humana: esa mezcla imperfecta de virtud y error.

Está pérdida tiene implicaciones: 
  • En lo político: la polarización radical donde el diálogo desaparece;
  • En lo filosófico, el fin del pensamiento crítico, pues este requiere analizar las contradicciones que se dan en la multitud de los grises;
  • En lo psicológico: se consolida la "rigidez cognitiva" o cómo el cerebro se agota al no poder procesar la complejidad, una solución rápida a problemas complejos que enfrente la sociedad.
Es más cómodo ser binario, porque es mucho más difícil negociar y convivir con la diferencia que intentar eliminarla. El conflicto civil es el síntoma de una sociedad que ha perdido la capacidad intelectual y moral de gestionar sus propios matices. Y que produce, entre otras situaciones, condiciones.
  1. Polarización social e ideológica: Refuerza la división entre grupos, haciendo más difícil el diálogo y el consenso.
  2. Dogmatismo e intolerancia: Las personas de pensamiento binario tienden a tener opiniones muy seguras y simples y pueden ser intolerantes con quienes piensan diferente.
  3. Dificulta la negociación: Obstaculiza la búsqueda de acuerdos y soluciones pragmáticas, ya que cualquier concesión se ve como una traición o un fracaso de la ideología.
  4. Propiciar el populismo: Este pensamiento a menudo es explotado por movimientos populistas, que presentan el mundo como una batalla entre "el pueblo puro" y "las élites corruptas", sin espacio para la complejidad o la crítica matizada.
  5. Creación de "burbujas ideológicas": Las personas tienden a consumir información que confirma sus creencias binarias, evitando representaciones de ideas que introduzcan matices o contradicciones de su ideología.
Debemos de reflexionar que el ocaso de los grises no es solo estético; es el fin de la compasión. Sin el gris, no hay espacio para el "quizás", compasión, ni lugar para el perdón.
Ernesto Pompeyo Cerda Serna
Correo: cerda999@hotmail.com Contador Público y Auditor. Socio del Despacho D. E. C. y Miembro del Despacho Internacional PKF North American. Autor de los libros. Adiccionario Político. Kratologia. Literatura y Poder.