
Una vez concluido el propósito de la alianza o aniquilado el adversario se rompen los grupos y se dan las guerras fratricidas.
En el mundo, a través de su historia podemos encontrar ejemplos diversos de cómo los aliados se distancian una vez que se logra el triunfo.
Lo mismo los encontramos en las antiguas Grecia y Roma que los podemos ver en la historia de México.
A alguien escuché que la coalición del PRIAN no tendría futuro una vez que se consumara la derrota frente a los aliados de la 4T.
Este momento de ruptura lo estamos viendo.
Si bien el PRI y PAN no han roto entre sí (aún), los grupos que conforman a estos partidos están en confrontación, todo indica que la guerra entre los mismos, deriva de la discordia al no tener un enemigo en común.
El líder de la 4T supo entender muy bien este fenómeno, mantuvo unidos a sus aliados a través de conservar vigentes a los enemigos en común.
«Los conservadores» han sido la figura retórica para cohesionar a sus aliados, esto explica porque mantiene el discurso beligerante y de confrontación, a pesar que la oposición está en resquebrajamiento, en terapia intensiva dirían los médicos.
Al no tener un sentido de identidad, un poder el cual compartir ni un enemigo a quien enfrentar, la oposición inicia el proceso fratricida.


