El santo patrono de Adán Augusto

El senador Adán Augusto López se sabe protegido, razón por la cual ha enfrentado por semanas la presión de la presidenta Claudia Sheinbaum para que deje la coordinación de Morena en la Cámara alta y se vaya a una embajada.
¿Renunciar al cargo? “Se van a quedar con las ganas”, dijo el viernes.
Ni Sheinbaum, ni un sector de Morena, ni la oposición, ni la prensa, ni Estados Unidos, que eso le demandan, han podido con él, porque lo sostiene su santo patrono: Andrés Manuel López Obrador.
López Obrador no ha abandonado a Adán Augusto desde que estalló el escándalo de Hernán Bermúdez Requena, a quien nombró secretario de Seguridad cuando fue gobernador de Tabasco, desde donde construyó un imperio criminal en el sur del país.
Funcionarios federales dijeron en su momento que López Obrador le habló en ese entonces a la presidenta para que lo cuidara, Sheinbaum lo hizo, pero la realidad le fue achicando el espacio.
En los últimos 10 días pareció soltarlo, por lo que el expresidente volvió a la carga.








