
Les platico:
Lo más grave de lo que ocurre en Nuevo León no son los actos de un "gobernador" que a todas luces perdió los estribos.
Es el silencio y la complicidad pasiva de los llamados organismos intermedios del sector privado.
Pongámosles a éstos sus nombres y apellidos. ¿Arre? ¡Arre!
- Coparmex.
- Caintra.
- Consejo Cívico de las Instituciones.
- Vertebra.
Y de ahí en adelante los "colectivos"; agrupaciones cívico-civiles; los que se dicen organismos autónomos; los ambientalistas de pacotilla y activistas que supuestamente agrupan o representan a la sociedad nuevoleonesa.
Por sociedad me refiero a lo que la palabra entraña literalmente y no a los socialités con membresías heredadas o pagadas en abonos y con prendas, del Casino, del Campestre y otros centros de postín.
Aclarado lo anterior, paso a referirme al flagrante pisoteo que Samuel García y sus secuaces agachones hacen de la ley en Nuevo León.
El fosfo fosfo está pasando por encima de las resoluciones del máximo tribunal de justicia en México -la Suprema Corte de Justicia de la Nación- cuya suspensión dictada en tiempo y forma lo inhabilita para fungir como gobernador, porque por su ausencia, el interino es otro.
Y mientras tanto, las cámaras empresariales y la sociedad civil no dicen ni hacen nada.
Su silencio las vuelve cómplices
Una diputada priyista casi igual de joven que él, ha desmentido las justificaciones que Samuel esgrime para auto erigirse como gobernador de NL.
Samuel le ofreció a Lorena de la Garza $9 millones para que se cambiara de bancada, del PRI al MC.
Lo mandó al rancho de "ya saben quién".
De ese tamaño es la intención del ex entenado de Dante Delgado para aferrarse a un poder que no tiene.
