El último voto

El domingo 2 de junio terminó una etapa. No hay duda. ¿Vendrá una mejor? Ojalá.
980 candidatos renunciaron en este proceso electoral. La mayoría por miedo. Ha sido el de mayor violencia política de la post-revolución.
A partir del 3, nada será como antes.
Si finalmente el oficialismo triunfa (vienen las impugnaciones), la tercera democracia mexicana habrá muerto.
De ser así, seguiría la suerte de sus dos antecesoras: la de la República Restaurada y la del maderismo: una vida corta.
Habría sido un nuevo paréntesis entre un mar de caudillos y autoritarios.
Si eso sucede, el del domingo 2 habrá sido nuestro último voto libre en muchos, muchos años.
Si las oposiciones ganan -después de las impugnaciones- tampoco el país será el mismo.
- El 2018 nos confirmó que la sociedad cambió: el sistema político, no.
- Nos encontraremos en un país confrontado, dividido.
- Un país ensangrentado y en luto.
- Unas finanzas públicas que ya no dan de sí.
- Una gobernanza acechada.
La gran tarea de un gobierno de coalición opositor sería arreglar a la democracia desde la democracia.
Una que otorgue rendimientos sociales, económicos, ambientales, no solo políticos.
Los mexicanos tenemos una enorme responsabilidad.
El 2 de junio se definió el futuro del país por las próximas dos décadas.

