Emergencia silenciosa

Hay una emergencia
La herida más sensible es la fragilidad de su candidata. Claudia Sheinbaum adolece de una clara -sin ironía- ausencia de liderazgo.
- Fue incapaz de nominar a su candidato en la Ciudad que gobernó.
- Se le impusieron los factores reales de poder, que no tienen bastón, pero sí toletes.
- No pudo hablar en un evento de la Arena Ciudad de México.
- Fue incapaz de llenar el Estadio Azul.
- Su aliada en Veracruz tuvo que entrar por género, en empate técnico.
El hueco hacia adentro de la campaña es grave
Tanto, que tuvo que aceptar la llegada de Arturo Zaldívar para reforzar -sic- las capacidades de su programa.
¿De veras? ¿A poco no bastaron el Fisgón, Gatell y Taibo?
Zaldívar disminuye hasta la indignidad; bota su asiento en la Corte y exhibe su servilismo.
Llega con un objetivo: desmantelar el Tribunal que juró defender
Las nominaciones estatales le traerán consecuencias serias.
El Frente ahora es competitivo en Morelos, donde no lo era, por la defección de la Senadora Lucy Meza.
Le cumplieron el capricho del veto al gobernador peor evaluado del país: Cuauhtémoc Blanco.
El pleito interno en Puebla anticipa el triunfo de Eduardo Rivera.
La Ciudad de México se la juega en contra de una mayoría de Clase Media: 60% de sus hogares lo son (Inegi).
En Guanajuato mandaron al rival más débil y en Veracruz, ya se dijo, los números obligan a una negociación o a arriesgar la elección.
Pero los problemas más graves de Morena tienen dos nombres precisos: Acapulco e inseguridad
El desastre natural de Guerrero está por convertirse en un desastre social y, luego, de seguir así las cosas, en un desastre humanitario.
Acapulco ha demostrado el rostro más despreciable de Morena.


