Sin proceso no hay show

Emiliano Calvert DETONA® Dicen que los amigos los pone la vida. Y yo creo que es verdad.

Por Emiliano Calvert
Emiliano Calvert
Foto: cortesía.
PRESIONA YEscucha
Aunque a veces también los pone una carnita asada o una casualidad muy bien disfrazada.

La amistad, cuando es real, no solo te acompaña: te nutre.

Te conecta con mundos que no sabías que existían.

Así fue como llegó a mi radar un gran tipo que encarna la palabra artista en su definición más completa: Tavo Guerras.

Podría pasarme horas contándoles del talento que tiene para dominar cualquier artefacto con cuerdas. 

Guitarra, bajo, lo que le pongas enfrente. 

Pero no porque haya nacido con un don misterioso que le cayó del cielo.

No.

Es por el esfuerzo.

La disciplina.

Las horas invertidas cuando nadie lo está viendo.

Eso es lo que separa a alguien que “toca un instrumento” de alguien que verdaderamente es artista.

La diferencia es enorme.

Es como comparar a quien calienta un sartén con quien realmente cocina.

Pero Tavo va más allá de sus manos sobre las cuerdas.

Con el tiempo y sin darse cuenta me enseñó algo que hoy valoro profundamente: un verdadero artista no solo ejecuta, entiende. 

No solo toca, cuestiona. 

No solo interpreta, comunica.

Y eso es exactamente lo que está haciendo con su contenido.

No presión de oficina.

Presión de vida o muerte.

Había elementos que sabían que podían no regresar.

Había familias esperando una llamada.

Había hombres y mujeres que llevan años entrenando para un momento que nadie quiere vivir... pero que alguien tiene que enfrentar.

Tiro táctico.

Movimientos coordinados.

Cobertura y aseguramiento.

Evacuación médica.

Perímetros de contención.

Protección de civiles.

Eso no se improvisa.

Eso se entrena.

Eso se repite miles de veces hasta que el cuerpo responde antes que el miedo.

Eso exige disciplina mental, física y moral.

Y eso fue lo que vimos.

Profesionalismo.

No espectáculo.

No improvisación.

No reacción impulsiva.

Planeación.

Disciplina.

Valentía.

Y sí.

Hubo caídos.

Hace poco subió un video que me dejó pensando más de lo que me gustaría admitir.

Se metió a un terreno que pocos pisan con datos reales: la economía detrás de ser músico en México

Con cifras del INEGI y un análisis que ya quisieran muchos economistas de escritorio, lanzó una pregunta dura y a la cabeza:

Si hoy un vocalista quisiera vivir de la música regional mexicana, ¿qué tan viable sería realmente?

Ahí es donde se pone bueno.

Habla de Jorge Medina, quien ganaba alrededor de seiscientos pesos por evento cuando entró a una agrupación. 

En perspectiva con el salario mínimo de esa época, eso no era glamour. 

Era apuesta de vida. 

Era riesgo con deudas incluidas.

Después menciona a Julio Preciado con Banda El Recodo, ganando cerca de dos mil quinientos pesos por show en los noventa. 

Suena modesto hoy. 

Pero comparado con lo que el mexicano promedio percibía, eran varios salarios mínimos por concierto.

  • Nada fue instantáneo.
  • Nada fue automático.
  • Nada fue casualidad.
Emiliano Calvert
Motivated LAE with 6 years of experience in comprehensive industrial waste management, and 1 year in Health care industry. Focused on creating, motivating, and developing results-driven teams, capable of analyzing problems and turning them into opportunities. Dedicated to systematizing through processes and methods to ensure the sustainability of results. Alivia Operations Analyst •⁠ ⁠Manage the behaviors of each disease to achieve the necessary supplies of medication. •⁠ ⁠Investigate systems on the market for information management and improve decision making. •⁠ ⁠Analyze times and movements of each of the clinics in the country and streamline logistics, inventories and purchases.