Irreverente

A ritmo de jazz

Emma Molina DETONA® Agua sin viento. Tokio se aprende caminando, con respiración larga.

Por Emma Molina
Emma Molina
Biblioteca de Murakami.
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Tokio, Japón.- Pisé Japón y volví a una casa nunca habitada.

Frialdad japonesa, cortesía que tranquiliza.

Rostros que guardan todo en caja de laca.

Vencido tras la guerra, se rehízo sin perder el alma.

Agua sin viento.

Quien pierde el ritmo se cansa pronto.

Un hombre áspero, la camarera, la esposa ignorada.

Solo miraba al nieto: afecto que salta generaciones.

Fila de taxis en Tokyo Station, lluvia sin fin.

Una pareja con maletas, recién bañados, increíble.

Él apenas la miraba, ni de reojo.

Hotel Okura, belleza que no necesita ser nueva.

Madera, techos a la medida, la altura justa a tu cuerpo, medida áurea, sillas cómodas.

Ahí el cuerpo descansa mejor que en su propia cama.

Y mi hotel, lección para un futuro sin excesos: una cama, una tele, una regadera generosa, instrumentos de higiene exactos.

No digo maravilla, digo limpio: palabra entera.

Agua sin viento.

Nada es familiar; la lengua no da atajos.

Todos huelen a recién salidos del baño.

¿La comida, tres baños diarios, nada de perfume?

Jabón y agua llevados a su perfección.

Vine hace un año, y fue salvaje, audaz, todo sencillo.

Hoy quiero cada trazo, cada color, cada signo.

El precio de mirar dos veces.

No sé por qué viven tanto.

No sé por qué estoy tan cómoda.

Las agruras desaparecieron.

La maleta se llena de ideas, no de cosas, y las cosas que entran parecen hechas de otra forma.

Agua sin viento.

Amo la reserva, no la indiferencia.

Tokio se aprende caminando, con respiración larga.

No sé cómo, Japón me despierta.
Emma Molina
Emma Molina es una de las figuras clave en la promoción del arte contemporáneo en Monterrey y México. Inició su trayectoria en 1991 en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO), donde dirigió el área de Relaciones Públicas y contribuyó decisivamente a la proyección e independencia económica del museo en sus primeros años. En 1997 fundó la Galería Emma Molina, un espacio dedicado a la difusión de artistas contemporáneos nacionales e internacionales, convirtiéndose en un referente para la escena artística de la ciudad. A lo largo de más de dos décadas ha organizado y curado numerosas exposiciones en México, Europa y Estados Unidos, y ha llevado a sus artistas a ferias de gran prestigio como Zona MACO, ARCO Madrid, Paris Photo y Pinta. Su trabajo ha sido reseñado en medios especializados como Artforum, Código y Terremoto, consolidando su reputación como una de las promotoras de arte más influyentes y activas de la región. Su galería se ha caracterizado por un enfoque innovador, dando visibilidad tanto a creadores consagrados como a nuevas generaciones de artistas, y estableciendo un puente entre la escena local y los circuitos internacionales. Con una programación diversa que incluye fotografía, instalación, escultura y arte conceptual. Ha impulsado proyectos que dialogan con las tendencias más actuales y han contribuido a posicionar a Monterrey como un punto estratégico para el arte contemporáneo en América Latina. Gracias a su visión y compromiso, ha sido pieza fundamental en la proyección internacional del arte contemporáneo mexicano.