
La CNTE es una facción al interior del sindicato de maestros que tiene control de varias secciones estatales, y está además controlada por un grupo declaradamente subversivo.
Su objetivo es la construcción de un sistema socialista, y acabar con el neoliberalismo y el capitalismo.
Así lo expresan en sus tesis fundamentales, recopiladas en el Programa Universitario de Estudios Sobre Justicia, Democracia y Sociedad (PUEDJS) de la UNAM, que dirige John Ackerman, quien recientemente publicó en redes la exitosa titulación de su hija en la Universidad de Harvard.
La presión que ejerce ese grupo sobre el sindicato magisterial se materializa obligando a los maestros a participar en manifestaciones y plantones, por encima de su trabajo como docentes.
Desde su fundación, hace 45 años, han vivido de extorsionar el gobierno para cimentar su control, que les sirve a su vez para volver a extorsionar.
Es parte de una lucha popular prolongada, como les gusta decir.
Las últimas semanas, la CNTE tomó la capital del país para esos fines.
Bloquearon Palacio Nacional, obligando a Sheinbaum a tener una mañanera en soledad; bloquearon el aeropuerto, y prácticamente tomaron las terminales; destruyeron parcialmente el local del SNTE, y provocaron problemas de tráfico en varias ocasiones.
No sólo obstaculizan la vida normal de las personas, sino que han causado destrozos serios. No se les castiga, al contrario.


