Les platico:
Por la forma en que las corcholatas ven a AMLO, me las imagino no como si fueran al frente de un ejército, sino encabezando una procesión que carga por delante a un santo.
Y ese santo es San Andrés Manuel … o las reliquias de él, tomando en cuenta que su poder se extingue mortecinamente cada día pues le queda menos de un año de vida política.
Marchan con sus vasallos al ritmo de una procesión, no al de un ejército.
La dama avanza y los caballeros a duras penas se arrastran.
Así les va a ir a una y a otros si no se dan cuenta de que más que ir a misa, van a una batalla.
La oposición.
Del lado de la oposición las cosas pintan igual o peor, pues su indomable, sorpresiva y repentina líder, va al frente montada en una bicicleta, dotada con motor y 7 velocidades -eso sí- pero bicicleta al fin de cuentas.
Su meteórico ascenso en la popularidad del respetable público se debe a que deliberada o accidentalmente sigue la fórmula universal de las emociones y las pasiones que son las que hacen ganar las elecciones.
Y esto no es patrimonio exclusivo de México.
- Lo mismo sucedió en Estados Unidos con Trump.
- En Brasil con Bolsonaro.
- En Alemania con Merkel.
- En Chile con Boric.
- En Colombia con Petro, en los tiempos de las democracias actuales.


