1.
Un galán de telenovelas fue atacado por un enemigo de amores, más robusto y experto en artes marciales.
Ante la inminente agresión, y aceptando la embestida contra su cuerpo, solo pudo advertir: “¡en la cara no, por favor!”.
Lo mismo seguidores que rivales, lo tundieron en las redes sociales: era un vanidoso narcisista que solo cuidaba su rostro, un “carita” que no quería ser desfigurado.
En realidad, buscaba defender la principal herramienta laboral que poseía -no se distinguía por su inteligencia o histrionismo-.
Ante la fatalidad, entonces, el mal menor, y a seguir trabajando con su rostro.
2.
Algo semejante está sucediendo en cada vez más municipios de nuestro país.
Si bien la actual escalada de violencia comienza en 2006, con el inicio de la guerra contra el narco, en el actual sexenio se ha disparado.

Estamos ante cogobiernos delincuenciales, en donde las policías locales o no pueden frente al poderoso armamento de los infractores o están coludidas con ellos.
Las víctimas no solo defienden en ocasiones a los transgresores de la ley, pues les dan todo tipo de donativos, sino que han llegado al extremo de dirigirse de manera directa y suplicante no al ejército, sino a los meros capos.
📹 “Le queremos pedir a usted nuestro regalo de año nuevo: que nos quite a este vulgar bandido, El Rojo. Córtale la cabeza, mata al bandido ese”, le dicen cinco mujeres, al parecer parte del pueblo wixárika, al líder el CJNG, 'El Mencho' 👉🏼 https://t.co/enGkhxJo3o pic.twitter.com/auiTsePdoT
— EL PAÍS México (@elpaismexico) January 18, 2024
3.
Mujeres integrantes de la comunidad indígena wixárika, de Jalisco, le enviaron un mensaje al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oceguera Cervantes, alias El Mencho, para pedirle que retire de la zona al cabecilla de ese grupo criminal.
Las víctimas de extorsiones, cobros de piso, secuestros y asesinatos, etc., piden con respeto a los jefes de los cárteles que pongan orden, que les cambien a quien controla la zona y es despiadado, que sigan con su delincuencial vida, pero que tengan un poco de compasión, que la desolación continúe, pero con proporciones adecuadas.
4.
Por su parte, Delia Icela Quiroa Flores Valdez, activista defensora de Derechos Humanos y portavoz del Colectivo Nacional de Víctimas Diez de Marzo, y Unión de Colectivos de Madres Buscadoras en Tamaulipas, no pide justicia, sino misericordia.
Acaba de difundir un mensaje público a los principales cárteles del narcotráfico en el país, para proponerles un acuerdo de paz y erradicación de la desaparición forzada de personas.