1.
Hay quien dice que no existe: en su opinión la envidia es mala de por sí, y jamás podrá ser buena.
Es un sentimiento, argumentan, que nos lleva a desear el mal para quien tiene algo no poseído por nosotros, ya sea bienes materiales o cualidades significativas. Quien envidia a otra persona rumia sensaciones tan negativas como el odio, el rencor, la inquina; piensa que no merece lo obtenido, y existen malvados que hasta intentan hacer daño físico o moral al envidiado.
Obvio. Este tipo de envidia de manera alguna puede ser buena, sana o positiva.
2.
Pero podemos ver este tema desde otra perspectiva.
Algunos sugieren cambiar la expresión envidiosa por deseos de superación, admiración, que nos llevan a felicitar a la persona envidiada positivamente, a alegrarnos con sus éxitos, a validar su esfuerzo, a evitar minimizar sus logros.
Más que ponzoña, esa valoración genera en nosotros impulsos y motivaciones para la superación personal.
Estaríamos ante una suerte de añoranza por algo deseado y con posibilidades de concretar, pero que por motivos diversos no se ha podido cristalizar.
3.
Pues bien. Sirva este exordio para justificar mi envidia, de la buena, por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FILG23), que se lleva a cabo durante estos días.
Nacida en 1987, recibe cada año a cerca de 800 mil personas, entre autores, editores, agentes literarios, promotores de lectura y público en general.
Constituye el mayor mercado mundial de publicaciones en español, y es considerada como la mejor en su tipo. Ha recibido el Premio Princesa de Asturias (2020) y la Condecoración de la brasileña Orden de Río Blanco (2022).

